Lxs Niñxs Salvajes

Archive for the 'Caos.- Hakim Bey' Category

Mitos de Caos

Caos nunca visto (po-te-kitea)
desposeído, sedentario
Caos de empedernida oscuridad
intocado e intocable
Canto maorí

Caos se  encarama en una montaña  del cielo: un inmenso  pájaro como una bolsa amarilla o una bola de fuego roja, con seis pies y cuatro alas; no tiene cara pero baila y canta.

O Caos es  un perro negro de largas greñas,  ciego y sordo, al que le faltan las cinco vísceras.

Caos el Abismo viene  el primero, luego vienen Tierra/Gaia, luego Deseo/Eros.  De estos tres descienden dos pares; Erebus y la vieja Noche, Eter y la Luz del día.

Ni Ser ni No Ser
ni aire ni tierra ni espacio:
¿qué es lo que estaba encerrado? ¿dónde?
¿bajo la protección de quién?
¿qué era agua, profundo, insondable?
Ni muerte ni inmortalidad ni día ni noche;
sino UNO respirado por sí mismo sin viento.
Nada más. Oscuridad envuelta en oscuridad,
agua inmanifiesta.
UNO, escondido en el vacío,
sintió la generación del calor, sobrevino
como Deseo, primera semilla de la Mente…
¿Es que había arriba o abajo?
Había jarras de semillas, había poderes:
energía por debajo, impulso por arriba.
¿Pero quién lo sabe de seguro?
Rg Veda

Tiamat la  Mar-Caos derrama  premiosa fango  y limo  de su  vientre, los horizontes,  el cielo  y la  sabiduría acuática.   Estos retoños  crecen díscolos y presuntuosos; ella considera su destrucción.

Pero Marduk el  dios de la guerra babilónico  se levanta en rebelión  contra el  Viejo Hag  y sus  monstruos-Caos, tótems  ctónicos; Gusano, Ogro Femenino, Gran León,  Perro Loco, Hombre Escorpión, Tormenta Aullante -dragones  portando su gloria  como dioses- y la  propia Tiamat una gran serpiente de mar.

Marduk la  acusa de  provocar la  rebelión de  hijos contra padres; ella ama a Bruma y a Nube, principios del desorden.  Marduk será el primero en gobernar, en inventar  el gobierno.  En la batalla asesina a Tiamat y desde  su cuerpo organiza el universo  material.  Inaugura el imperio  babilónico;  después,  con  las entrañas  sangrantes  del  hijo incestuoso de Tiamat  en la picota crea la raza  para servir por siempre al  regalo de  los  dioses; y  a  sus  altos sacerdotes  y  a sus  reyes coronados.

El padre  Zeus y  los habitantes  del Olimpo  libran guerra contra la Madre Gaia y los  Titanes, esos partisanos de Caos, contra las viejas formas de  la caza y la recolección, de  la errancia sin rumbo, de la androginia y la licencia de las bestias.

Amón  Ra (Ser)  se sienta  solo  en el  Océano Caos  primordial de  NUN creando  a todos  los demás  dioses al  correrse; pero  Caos también  se manifiesta como  el dragón Apofis  al que Ra  debe destruir (junto  a su estado de gloria, su  sombra y su magia) con objeto  de que Faraón pueda reinar en  paz; una victoria  recreada diariamente  en los ritos  de los templos imperiales para  confundir a los enemigos del  Estado, del Orden cósmico.

Caos es Hun  Tun, Emperador del Centro.  Un día  el Mar del Sur, el  Emperador Shu, y el  Mar del Norte,  el Emperador Hu (shu  hu = relámpago)  pagaron  visita  a  Hun  Tun,  que  siempre  los  agasajaba. Deseando devolver sus atenciones dijeron,  “todos los seres tienen siete orificios para  ver, oír, comer, cagar,  etc.  ¡pero el pobre  viejo Hun Tun no tiene  ninguno!  ¡Abrámosle unos cuantos!” Y así  lo hicieron -un orificio por día- hasta que el séptimo día, Caos murió.

Pero…  Caos es un enorme  huevo de pollo también.  Dentro de él  P’an Ku nace  y crece  durante 18,000 años;  por fin el  huevo se abre, se  divide en  cielo y tierra,  yang y yin.   Ahora P’an  Ku crece hasta convertirse  en una columna  que sostiene  el universo; o  bien se convierte  en  el  universo mismo (respiración — viento,  ojos — sol  y  luna, sangre y humores — ríos y mares, pelo y pestañas — estrellas y planetas, esperma — perlas, médula — jade, sus pulgas — los seres humanos, etc.)

O   bien   se   convierte    en   el   Emperador   Amarillo hombre/monstruo.  O bien  se convierte en Lao Tse, profeta  del tao.  De hecho, el pobre viejo Hun Tun es el tao mismo.

“La música  de la naturaleza  no tiene existencia  fuera de las  cosas.  Las  diversas aberturas,  caños, flautas,  todos los  seres vivos juntos conforman la naturaleza.  El “Yo” no puede producir cosas y las cosas no  pueden producir el “Yo”, que es  auto existente.  Las cosas son lo que son espontáneamente, y no  a causa de otras.  Todo es natural sin  saber por  qué  es así.   Las 10,000  cosas  tienen 10,000  estados diferentes,  todas se  hallan en  movimiento  como si  hubiera un  Señor Verdadero  para moverlas;  pero si  buscamos  pruebas de  este Señor  no encontraremos ninguna”. (Kuo Hsiang)

Cada conciencia realizada es un “emperador” cuya sola forma de  gobierno es  no  hacer  nada que  perturbe  la  espontaneidad de  la naturaleza, del tao.  El “sabio” no es  Caos mismo, sino más bien un hijo fiel de Caos; una  de las pulgas de P’an Ku, un trozo  de carne del hijo monstruoso de  Tiamat.  “Cielo y  tierra” dice Chuang Tzu,  “nacieron al mismo tiempo que yo, y las 10,000 cosas son una conmigo”.

El anarquismo ontológico tiende  a disentir con el absoluto quietismo taoísta.  En  nuestro mundo Caos ha sido  derrocado por dioses más  jóvenes, moralistas,  falócratas,  sacerdotes-banqueros, señores  a propósito para sus siervos.  Si la rebelión se muestra como un imposible entonces quizá pueda al menos  promoverse una forma clandestina de jihad espiritual.  Déjala que  siga las  enseñas de  guerra del  negro dragón anarquista, Tiamat, Hun Tun.

Caos Nunca Murió.

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Pornografía


En persia vi  que la poesía está  hecha para incorporarse a  la música y para entonarse o cantarse -por una sola razón- porque funciona.

Una combinación propicia  de imagen y melodía  sumerge a la audiencia en un hal (algo entre un estado de ánimo estético/emotivo y un trance de  hiperconsciencia), arrebatos de llanto,  posesiones de baile; una respuesta física mensurable al arte.  Para nosotros el eslabón entre la poesía  y el  cuerpo se  perdió con  la era  bárdica; leemos  bajo la influencia de un anestésico gas cartesiano.

En  el norte  de la  India hasta  la recitación  no musical provoca ruido y  movimiento, cada buen pareado se  aplaude, “;Wa!  ;Wa!” con   gesticulación  elegante,   arrojando  rupias;   mientras  nosotros escuchamos poesía  como si  fuéramos una especie  de cerebro  de ciencia ficción en un bote; todo lo más una risita forzada o una mueca, vestigio de un rictus simiesco; el resto del cuerpo en algún otro planeta.

En el Este los poetas son a veces encarcelados -una especie de cumplido, ya que sugiere que el autor ha hecho algo al menos tan real como el robo o la violación o  la revolución-.  Aquí a los poetas se les permite publicar absolutamente cualquier cosa; una especie de castigo en efecto, prisión sin paredes, sin ecos, sin existencia palpable; reino de las sombras de la publicación, o del pensamiento abstracto; un mundo sin riesgo ni eros.

Así es que la poesía está  muerta una vez más; e incluso si la momia de  su cadáver retiene alguna de sus  propiedades curativas, la auto resurrección no es una de ellas.

Si  los legisladores rehúsan considerar  los  poemas  como crímenes, entonces  alguien tendrá  que cometer crímenes que  sirvan la función de la poesía, o textos  que posean la resonancia del terrorismo. Reconectar a cualquier  precio la poesía al cuerpo.   No crímenes contra los cuerpos, sino contra las ideas (y contra las ideas en las cosas) que son  mortales  y  sofocantes.  No estúpido  libertinaje  sino  crímenes ejemplares, crímenes estéticos, crímenes pasionales.

En  Inglaterra ciertos  libros pornográficos  están todavía prohibidos.  La pornografía tiene un  efecto físico mensurable sobre sus lectores.   Al igual  que la  propaganda es  capaz de  cambiar vidas  al descubrir verdaderos deseos.

Nuestra cultura saca la mayor parte de su porno del odio al cuerpo; pero  el arte erótico  constituye en sí mismo  un extraordinario vehículo  para  el estímulo  del  ser/la  conciencia/la felicidad  -como ocurre con  ciertas obras  orientales-.  Una  especie de  porno tántrico occidental puede ayudar  a galvanizar el cadáver, a  hacerlo brillar con algo del atractivo del crimen.

América  tiene libertad  de  expresión dado  que todas  las palabras  son  consideradas  igualmente triviales. Sólo  las  imágenes cuentan; a los censores les fascinan  los retazos de muerte y mutilación pero  retroceden  horrorizados a  la  vista  de un  niño  masturbándose; aparentemente  experimentan  esto  como   una  invasión  de  su  validez existencial, de  su identificación con el  Imperio y los más  sutiles de sus gestos.

No hay duda que ni el porno más poético haría jamás revivir el cuerpo  sin rostro para  que cantara  y bailara (como  el pájaro-Caos chino) pero  imagínate un guión para  una película de tres  minutos que transcurre en una mítica isla de  niños fugitivos que habitan las ruinas de viejos castillos  o construyen cabañas tótem y  nidos ensamblados con chatarra;  una mezcla  de  animación, efectos  especiales, infografía  y vídeo  en color;  editado  con  el dinamismo  de  un  anuncio de  comida rápida… pero misteriosos  y desnudos,  plumas y  huesos, tiendas cosidas  con  cristal,  perros  negros, sangre  de  paloma;  flashes  de miembros ámbar enredados en las sábanas; caras enmascaradas de estrellas besando suaves  pliegues de piel; piratas  andróginos, rostros náufragos de colombinas durmiendo sobre flores  de muslo blanco; graciosos chistes guarros  de meado,  lagartos  amaestrados bebiendo  a lengüetadas  leche derramada; break dancing en cueros;  bañera victoriana con patos de goma y meteduras de pata rosa; Alicia en ganja…

…punk  reggae atonal  adaptado  a gamelán,  sintetizador, saxofón y percusión;  letras de boogie eléctrico cantadas  por un etéreo coro de  niños; letras  ontológico anarquistas, un  cruce entre  Hafez y Pancho Villa, Li  Po y Bakunin, Kabir y Tzara;  llámalo “;CAOS, el video musical!”

No… seguramente tan sólo es un sueño. Demasiado caro de producir, y además ; quién lo vería?  Desde luego no a los niños a los que pretendía seducir. La TV pirata es una futil fantasía, el rock sólo es otra mercancía; olvida pues la elegante gesamtkunstwerk. Siembra un parque de recreo con obscenos folletines incendiarios; pornopropaganda, un chiflado samizdat para liberar el deseo de su yugo.

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Crimen


La justicia no  puede obtenerse bajo ninguna Ley; la  acción de acuerdo a la  naturaleza  espontánea,  la  acción   que  es  justa,  no  puede ser definida  por el  dogma.  Los  crímenes por  los que  se aboga  en estos pasquines no pueden  ser cometidos contra uno mismo o  contra otros sino sólo contra  la mordaz cristalización de  las ideas en la  estructura de venenosos Tronos y Dominaciones.

Es decir, no  crímenes contra la naturaleza  o la humanidad sino   crímenes   legalmente  acreditados.    Tarde   o   temprano   el descubrimiento  y  la revelación  del  yo/naturaleza  transforman a  una persona en un malhechor -como salir a otro mundo y después volver a éste para  descubrir  que  has  sido  declarado un  traidor,  un  hereje,  un proscrito-.

La Ley espera a que des  un traspiés en algún modo del ser, que  te conviertas  en  un alma  diferente a  la  habitual carne  muerta aprobada  y sellada  en púrpura  por las  autoridades sanitarias;  y tan pronto como empiezas a actuar en armonía  con la naturaleza la Ley te da el garrote y estrangula; así que  no juegues al bendito mártir liberal de clase  media; acepta  el hecho  de que  eres un  criminal y  prepárate para actuar como tal.

Paradoja: abrazar  a Caos no significa  deslizarse hacia la entropía sino emerger hacia una  energía como estrellas, hacia un patrón de gracia instantánea; hacia  un orden orgánico espontáneo completamente diferente  a las  pirámides de  carroña de  sultanes, muftíes,  cadíes y verdugos sonrientes.

Después de Caos viene Eros -el principio de orden implícito en la nada  del Uno in cualificado-.  El amor es  estructura, sistema, es el único código no narcotizado ni  manchado por la esclavitud.  Hemos de convertirnos en ladrones y timadores para proteger su belleza espiritual en una faceta de clandestinidad, en un jardín oculto de espionaje.

No sobrevivas meramente a la espera de que la revolución de otros te  decida a tomar  partido, no te alistes  a los ejércitos  de la anorexia  o la  bulimia;  actúa como  si ya  fueras  libre, calcula  los riesgos, sal fuera, recuerda la Ley de Duelo -fuma grifa/come pollo/bebe té-.  Cada hombre  su propia viña e higuera (Circle Seven Koran, Noble Drew Alí); lleva tu pasaporte moro con orgullo, guarda tus espaldas, que no te cojan  en el fuego cruzado;  pero asume el riesgo,  baila antes de calcificarte.

El modelo  social natural  del anarquismo ontológico  es la pandilla de  niños o la  banda de atracadores.   El dinero es  un camelo -esta aventura ha  de ser posible sin  él- el botín y  el pillaje habría que  gastarlos antes  de que  vuelvan al  polvo.  Hoy  es el  Día de  la Resurrección  -el  dinero   empleado   en   belleza  será   transmutado alquímicamente en  elixir-.  Como mi tío Melvin solía decir,  el melón robado sabe más dulce.

El mundo ya ha sido rehecho de acuerdo a los deseos del corazón; pero la civilización es la dueña de todos los contratos y de la mayoría de las pistolas. Nuestros ángeles feroces exigen la trasgresión, porque sólo se manifiestan en suelo prohibido. Bandolero. El yoga del sigilo, el golpe relámpago, el disfrute del tesoro.

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Brujeria


El universo quiere  jugar. Aquellos que por  reseca avaricia espiritual lo rehúsan  y eligen  la pura  contemplación desperdician  su humanidad; aquellos que por tonta angustia  lo rehúsan, aquellos que dudan, pierden su oportunidad y  su divinidad; aquellos que se  moldean ciegas máscaras de Ideas  y siembran  cizaña buscando  alguna prueba  de su  propia solidez acaban viendo a través de los ojos de un muerto.

Brujería: el cultivo sistemático  de la conciencia dilatada o de la percepción no ordinaria y su despliegue en el mundo de los hechos y los objetos para convocar los resultados deseados.

El ensanchamiento  de aperturas en la  percepción destierra gradualmente los  falsos yos, nuestros cacofónicos  fantasmas; la “magia negra” de la  envidia y la venganza  se dispara por la  culata porque el deseo  no sabe  ser  forzado.   Allí donde  nuestro  conocimiento de  la belleza armoniza con el ludus naturae, empieza la magia.

No, ni doblar cucharas,  ni horoscopia, ni Amanecer Dorado, ni chamanismo  de pega, ni  proyección astral,  ni misa satánica;  si se trata de chismografía hay que ir al meollo, a la banca, a la política, a las ciencias sociales; y no a esa enclenque basura blavatskiana.

La  brujería  funciona  creando  a  su  alrededor  espacios físico/psíquicos o aperturas  a un espacio de expresión  sin límites -la metamorfosis  del  lugar cotidiano  hacia  una  esfera angélica-.   Esto implica la manipulación de los símbolos  (que también son cosas) y de la gente  (que   también  es   simbólica);  los  arquetipos  facilitan  un vocabulario en este  proceso y por tanto  se tratan como si  fueran a un tiempo reales e irreales, como palabras. Yoga imaginario.

El brujo  es un Simple Realista:  el mundo es real  -así la conciencia tiene  que ser  pues real dados  sus tan  tangibles efectos-. Para  el zoquete  hasta  el vino  resulta insípido  pero  el mago  puede intoxicarse con sólo mirar el agua.   La calidad de la percepción define el mundo de la intoxicación; pero sostenerla y expandirla para incluir a otros exige una actividad de un cierto tipo -brujería-.

La brujería no rompe ley  de la naturaleza alguna porque no hay tal  Ley Natural, sólo  la espontaneidad  de la natura  naturans, el tao.   La  brujería  viola  leyes   que  buscan  encadenar  este  flujo; sacerdotes, reyes,  jerofantes, místicos,  científicos y  tenderos todos califican al  brujo de enemigo por amenazar el poder de  su charada, la fuerza tensora de su trama ilusoria.

Un poema puede actuar como  un conjuro y viceversa; pero la brujería rehúsa ser  metáfora de la mera literatura; insiste  en que los símbolos deben  provocar tanto sucesos  como epifanías privadas.   No es una crítica  sino una reconstrucción.   Rechaza toda escatología  y toda metafísica  de la  mudanza,  toda nebulosa  nostalgia  y todo  futurismo estridente, en favor de un paroxismo o posesión de la presencia.

Incienso  y cristal,  daga y  espada, varita,  túnica, ron, habanos,  velas,   hierbas  como   sueños  secos  -el   muchacho  virgen contemplando la  vasija de tinta- vino  y ganja, carne, yantras  y pases -rituales de  placer, el jardín  de houris y  sakis- el brujo  trepa por estas serpientes y escaleras a  un momento que está enteramente saturado de su  propio color, donde las  montañas son montañas y  los árboles son árboles, donde el  cuerpo se convierte todo en tiempo,  el amado todo en espacio.

Las tácticas del anarquismo ontológico están enraizadas en este arte secreto; los objetivos del anarquismo ontológico aparecen en su floración. Caos conjura a sus enemigos y recompensa a sus devotos… este extraño panfleto amarilleante, este seudónimo polvoriento lo revela todo… escribe pidiendo un microsegundo de eternidad.

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Lo que esto te cuenta no es  prosa.  Puedes clavarlo en  el tablón pero sigue  aún vivo  y coleando.   No pretende  seducirte a  menos que  seas extremadamente joven y guapo (incluye foto reciente).

Hakim  Bey vive  en un  destartalado hotel  chino donde  el propietario  saluda con  la cabeza  sobre  el periódico  y las  cascadas retransmisiones de  la ópera de Pekín.   El ventilador gira en  el techo como un  derviche perezoso  -el sudor  cae en la  página- el  caftán del poeta  está mohoso,  sus óvalos  reparten  ceniza por  la alfombra;  sus monólogos parecen deslavazados y ligeramente siniestros; Más allá de las ventanas cerradas el barrio funde a  palmeras, al ingenuo mar azul, a la filosofía del tropicalísimo.

A lo largo  de cierta autopista al este  de Baltimore pasas un  trailer aerodinámico  con un  gran  rótulo en  el porche  SE LEE  EL ORACULO y  la imagen de una  tosca mano negra sobre  fondo rojo.  Dentro atisbas un despliegue  de libros de sueños, libros  de números, panfletos de vudú y santería, viejas revistas polvorientas de nudismo, una pila de Boy’s Life, tratados sobre gallos de  pelea… y este libro, Caos.  Como palabras   proferidas   en    un   sueño,   portentosas,   evanescentes, transformándose en perfumes, pájaros, colores, música olvidada.

Este   libro  se   distancia   de  todo   con  una   cierta impasibilidad de superficie, casi una  cristalización.  No mueve la cola ni gruñe  sino que muerde  y arremete contra  los muebles.  No  tiene número de ISBN y no te quiere como discípulo pero puede que te rapte a los niños.

Este  libro  está  nervioso  como  el  café  o  la  malaria -construye una red  de cortes y guaridas entre sí  mismo y sus lectores- pero es tan palmario y literal que prácticamente se codifica a sí mismo; se fuma a sí mismo al estupor.

Una máscara, una automitología,  un mapa sin localizaciones -envarado como un mural egipcio alcanza  sin embargo a acariciar la cara a alguien- y  de repente  se encuentra  a sí  mismo en  la calle,  en un cuerpo, encarnado en luz, caminando, despierto, casi satisfecho.

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