Lxs Niñxs Salvajes

Archive for Enero, 2009

La Revolucion de las Piedras

Es absurdo pensar que vivimos en una realidad de plenitud, de felicidad, de paz, de armonía. Supongo que el ser humano mientras sea un ser sociable y por ende razonable, lograra encontrar esa paz, esa plenitud, esa felicidad y esa armonía solo si combate contra si mismo. Contra su “Ello”, contra su propio instinto devorador, porque el ser humano es el único ser vivo en el planeta que es capaz de destruir todo lo que lo rodea con tal de verse “beneficiado”.

Algunxs solo pueden conformarse o mejor dicho, resignarse a vivir bajo el manto de lo material, de lo banal, llegar a esa caja de fósforo a la cual simpáticamente reconoces como hogar y sentirte realizadx porque llegaste a descansar después de un arduo día de esclavización o como suelen llamarlo por ahí, trabajo, mientras que sabes que hay otrxs que no tienen donde llegar, entonces comienzas a valorar tu pequeña caja de fósforos.

A veces, cuando te estas quedando dormidx escuchas esas voces, que rutinariamente realizan monólogos, dependiendo de como estuvo tu día, serán mas o menos castigadorxs, la misericordia es una palabra que en el coro de lxs aburridxs no existe.

Se me hace sencillo comparar a lxs papalagis con una caja de metal, sea donde sea, lo único que hará será arruinar el paisaje, en el único ambiente donde puede relucir, es frente a otras tantas cajas de metal con distintos diseños. En palabras sencillas, un auto chocado se ve realmente hermoso si lo comparas con una pila de basura mal oliente, la cosa es que el auto chocado o no, jamás te dará de comer.

Mis amigxs suelen hablarme mucho sobre el suicidio cotidiano, luchar contra el “Ello” es una tarea amplia, que requiere una gran capacidad de introvisación, de critica y de un gran conocimiento del propio individuo.

Normalmente luchar contra esto es casi imposible, pero hay instancias, donde por distintos factores o motivos entras en este transe y es ahí donde puedes comenzar tu propia revolución, es la revolución de las piedras contra la represión del consumismo.

Resumen de una larga conversación entre Niñxs Salvajes

P.D.: Una vez leí a un compa que respeto bastante que decía que debíamos matar al “SuperYo”, sinceramente también creo que debemos matar al “Ello”, la clave esta en controlar el “Yo”.

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Lxs Locxs somos lxs que tenemos los sueños más Lindos

Creo que debo empezar esta historia con una pequeña introducción de lo que fue este nefasto episodio.

Como todx joven de un movimiento libertario estaba y aun lo estoy a favor de la decisión propia a drogarse siendo decisión de cada individuo, y teniendo en cuenta el tipo de sustancia natural a la cual el individuo estaba optado, sin embargo, tomando en consideración lo que esto arrastra como consecuencias. Un mal día mis padres descubrieron que yo al igual que muchisimxs jóvenes lo hacia (drogarme), haciéndome tomar un tratamiento de rehabilitación. Tome la decisión de hacerme el tratamiento para dejarlos mas tranquilos, y fue exactamente eso lo que hice, es así como comienza esta historia.

Verán, yo era en ese entonce­s y aun, un/@ expoliadictx, pero un buen día, después de ya 11 largos meses de terapia en rehabilitación (teniendo en cuenta que el tratamiento tiene una duración de un año). Decidí no ser mas un parasito de mis padres, fue así como tome la decisión de irme de casa, pues sabia que ya había dejado por mi propia decisión las drogas, y era lo suficientemente autónomx como para poder sobrevivir en el mundo exterior, no obstante, defendía la decisión de que cada individuo tiene la libre opción de querer o no dejar las drogas.

Tenia intenciones de irme de casa por muchísimos motivos, uno de ellos era, el dejar de estar encerradx – Una de las condiciones del tratamiento es dejar de salir con tanta frecuencia como lo hacia antes – y poder realizar mi vida en forma normal, como a mi se me planteara la gana, siendo cómplice de mis ideas revolucionarias y partidarias de mi libertad a juicio propio.

Ese día, tuve una rencilla con mi madre, por dicho motivo (irme), ella defendiendo la postura de que aun no estaba listx para el mundo exterior, pues aun no terminaba mi tratamiento y yo, ser conciente y pensante, dotadx de la cualidad de saber criticar tanto mi entorno como mis actitudes defendía mi postura de que no recaería y que tuviera fe en mi, pues había sido yo mismx quien había optado por la decisión hacerme el tratamiento y ahora decidía dejarlo. Fue así como decidí irme de casa por “la puerta chica”.

Llevando aproximadamente seis días fuera de casa, autogestionando mi vida y alojando temporalmente en la casa de una buena amiga recibí la llamada de mi hermana mayor, pues al enterarse de mi drástica decisión quiso contactarse de inmediato conmigo y así lo hizo. Converse con ella unos instantes y quedamos en reunirnos en su departamento para analizar mejor la opción de mi escapada de casa. Fue así como nos reunimos al día siguiente, a eso de las nueve y media de la noche en su departamento, conversamos sobre mi decisión y vimos distintas alternativas, entre ellas, el que yo siguiera asistiendo a terapia, independiente si vivía o no en la casa de mis padres.

Considere bajo mi juicio que era razonable, entendiendo que mis padres y sobre todo mi madre se encontraban muy preocupados por mi escape, suponiendo que ellos podían pensar que quizás yo no me encontraba en las mejores condiciones, o por los menos en las mas adecuadas para un/@ joven de mi edad. Fue por estas suposiciones que decidí ir un día viernes a terapia, después de haber faltado toda la semana y entendiendo que iba a recibir un remezon, pues era evidente que ya sabían sobre mi decisión de haberme ido de casa, y por supuesto que lo recibiría, pero no de la forma que yo esperaba.

Verán mis queridxs lectorxs, cuando yo llegue al lugar físico de la terapia, me esperaban sonrientemente los terapeutas del lugar, y con una sonrisa me preguntaron que si acaso yo estaba locx como para haber tomado una decisión así. Mis queridisimxs lectorxs, dentro de mis cabales la decisión de irme de casa llegaría tarde o temprano y estaba dentro de toda lógica y ciclo de la vida de un/@ papalagi –Hombre/Mujer modernizadx con costumbres civilizadas-, después de todo, cada individuo cuando crece debe dejar el nido, y con mi edad (18 años) y mis experiencias de vida, considerar la opción de irme no estaba tan afuera de mi alcance, pues ya había tenido la experiencia de irme de casa en otra oportunidad y vivir en una okupa en una ocasión. Considerando mis antecedentes respondí lógicamente que no, pues yo ya sabía a lo que me enfrentaba, fue en ese instante cuando los terapeutas me ofrecieron tener una reunión después de terapia para conversar sobre mi situación y lo que podría pasar con mi tratamiento, gustosamente acepte, pues, siendo razonable, ellos solo intentan velar por mi seguridad (o eso era lo que yo pensaba al menos) y en la posición en la que me encontraba supongo que no tenia otra opción.

Terminada ya una vez la sesión de terapia me acerque a los terapeutas (que son dos) y les pregunte sobre dicha reunión, uno de ellos, se marcho sin responder mientras que el otro me distrajo diciéndome que debía esperar treinta minutos, para que llegara el que se había retirado (el otro terapeuta). Fue así como sin nada más que hacer espere los treinta minutos, mis compañeros de terapia se fueron cada unx a sus casas correspondientemente y yo me quede solo junto al terapeuta que me había distraído en un comienzo.

Cuando ya estaba comenzando a sospechar que algo no estaba bien, pues el terapeuta que aun estaba ahí conmigo se colocaba nervioso y el otro aun no llegaba, llegaron dos paramédicos, uno bajo, de piel morena y con un aire de desprecio hacia lxs demas, y el otro mas alto, de tez blanca y de las mismas características mentales que el otro (usan la fuerza, no la cabeza). Le preguntan al terapeuta que estaba ahí: “¿Es esx?” (Refiriéndose notablemente a su queridisimx narrador), el terapeuta nervioso, responde con un: “Si, es el/ella”, entonces, como cualquier ser humano cuerdo, reaccione con un: “¿Qué esta pasando?” (Mirando al terapeuta), el me responde que me quede tranquilx, pues es por mi bien.

Luego de haberme propinado dos golpes en la cabeza y de haberme amarrado a la fuerza ambas manos, e intentando convencerme de que eran de investigaciones y de que me debían hacerme declarar por que supuestamente un amigo de mi persona había robado y lo habían atrapado, que había mencionado mi nombre y que ahora debía declarar, y por ello debían llevarme a la Cuarta Comisaría de carabineros, fue así como a la fuerza lograron subirme a una ambulancia para llevarme a lo que seria una sesión de tortura.

Durante todo este periodo yo me mantuve sereno, sabía que si me hacían declarar tenia ciertos derechos como ciudadano, sin embargo, mi miedo se comenzaba a hacer realidad, pues si era a una clínica a donde me dirigían, todo seria a la fuerza.

Es así como llegue a una clínica psiquiatrica, donde aun atado de ambas manos me acostaron, entre aproximadamente ocho personas me tomaron la presión y me decían algunos: “Tranquilízate, todo es por tu bien”, otros me decían: “Va a estar todo bien, relájate”, mientras que yo les decía: “Estoy tranquilx, no veo la necesidad de que me agarren entre ocho personas”, pero nadie respondía a mis demandas.

Fue en este forcejeo cuando una mujer mayor, de aproximadamente unos cuarenta años me dijo: “Te vamos a sacar sangre para ver si has consumido” (Para ver si había consumido durante mis seis días fuera de casa), entonces yo le dije: “Esta bien, pero suéltenme, porque estoy tranquilx”, no se si realmente me habrán escuchado, pero no me soltaron, de hecho, me afirmaron con mas fuerza aun, a la fuerza me pusieron un elástico en el brazo para que mis venas se notaran mas y en eso la mujer me coloca una jeringa en una de las venas de mi mano izquierda, cuando me fijo que en vez de estar sacando sangre esta colocando un liquido dentro de mis venas y rápidamente comienzo a sentir el brazo mas pesado, sentía como me estaban adormeciendo, en ese minuto, me desespere y le grite: “¿Cree que soy estupidx?, ¡yo se como funcionan los test de sangre y hay que sacar sangre, no meterme líquidos y sustancias al cuerpo!”, en ese instante hice un movimiento rápido para que la jeringa saliera de mi vena, me pare con todas mis fuerzas e intente escapar, pero al salir de la pieza donde me tenían al pasillo, me tope con dos hombres muy grandes, no me atreví a enfrentarlos, así que en una acción de impulsividad y desesperación intente buscar otra vía de escape para poder salir a la calle, así que corrí, llegando a la cocina, pero justo antes de entrar, apareció una señora que me impidió el paso, la golpié en la cabeza con un puñetazo en un acto de desesperación máximo, y a esas alturas ya estaba dejando de sentir los miembros de mi cuerpo, los pies no los sentía, y a duras penas me mantenía de pie, mis manos eran como de hule y sencillamente no sabia como era que me mantenía de pie dando pelea, quizás fue mi tal grado de desesperación que me brindo fuerzas para seguir luchando o quizás solo fue suerte de que aun no me había caído al suelo por el sedante que me habían colocado, que a pesar de no haber sido todo lo que en la jeringa había, era muy poderoso, porque en todo este periodo nisiquiera habían pasado cinco minutos. Realmente no se si la señora habrá sentido mi golpe o quizás nisiquiera pude golpearla de lo sedadx que estaba, pero en eso llego rápidamente una de las tantas personas que me estaba sujetando mientras me introducían el sedante y me aplico una llave en el brazo, me trate de dar vuelta para golpearlo y librar de la llave y logre soltarme pero el golpe lo falle, estaba demasiado adormecidx como para continuar con la resistencia, mis pies ya no me pudieron contener y cuando estaba cayendo al suelo otra persona, un hombre de los del pasillo me sujeto del brazo con el que había intentado golpear al tipo que me aplico la llave y evito que cayera al suelo.

Después de esto, y yo ya muy adormecidx por el sedante, me tiraron en una cama, yo calculo que deben haber sido mas o menos cuatro personas sobre mi cuerpo adormecido quienes me intentaban amarrar, fue así como termine amarradx a una cama en una clínica psiquiatrica, sin saber razones ni motivos, solo suponía que todo esto había ocurrido por mi decisión de haberme ido de casa. Me quede dormidx y al otro día, apareció un psiquiatra, que me preguntaba si deseaba ver a mis padres, muy sedadx aun le respondí que no, así volví a dormir y seguí durmiendo hasta el otro día. Ya era domingo cuando decidieron soltarme las amarras y empezaron a hablarme lxs paramedicxs, me dijeron que estaba internadx por ser bipolar y que seguramente pasaría un buen tiempo encerradx ahí.

Comprenderán ustedes, mis queridxs lectorxs, que la desesperación, la frustración, el asco y en fin, mil y un emociones me bombardearon, pero sabia que la tortura no seria para siempre, aun sedadx, pensé en la manipulación, fue así, como empecé a comportarme como una persona arrepentida de mis actos y a ser cortes, no les voy a mentir, parte de mi seguía muy asustadx y por ende mi plan de pedir disculpas salio a la perfección, fue así, como el día lunes tuve una reunión con el psiquiatra que me había visto el sábado y con mi madre, llegando al acuerdo que yo estaba arrepentido y que volvería a casa.

Estoy segurx que ustedes al igual que yo, podrán apreciar, que, el estilo de vida que desea babilón que llevemos, es como el de un engranaje, cuando te sales del parámetro de lo que debe ser una vida humana civilizada (de un/@ papalagi) te tildan de locx, de delincuente, de terrorista, en fin, te impondrán su supuesta justicia y velaran por sus beneficios, aun cuando sean mas que mas emocionales, como lo fue en el caso del de mi madre. Después de todo, yo solo fui un ejemplo de lo que es la represión babilónica, presente incluso hasta en los ámbitos emocionales de las vidas de las personas. Muchxs personas/engranajes se sienten orgullosxs de la supuesta libertad que a alcanzado el hombre/mujer de la época, pero yo te pregunto a ti lector/@ ¿Es realmente libre la persona que solo puede escoger como ser torturadx?


Lxs niñxs y lxs locxs siempre buscan la libertad, por eso a lxs niñxs se les educa y a lxs locxs se les encierra

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NO HAY FUTURO

Nada más nacer dos manos envueltas en un uniforme blanco te ponen como a un cerdo boca abajo y te golpean, “¡aprende a llorar!”. Acto seguido te pesarán, medirán, etiquetarán y almacenarán.

Más tarde te meten en la escuela para que aprendas las cantinelas de los viejos. Te meterán en la cabeza la DISCIPLINA: eres masa, una mierda más, el número 17 en la lista de la clase, sentado en un pupitre que jamás podrá rivalizar en lujo con el del profesor, pero que por siempre –a lo largo de tu vida- siendo tú la más ínfima insignificancia anhelarás poseer.


Te meten en la escuela la cantinela de que todo rebaño necesita de un pastor. ¡Todos rebaños domesticados! ¡Ninguna manada salvaje! Y así, entre ceja y ceja, te enseñan que tienes que obedecer, que hay autoridades, que las cosas son como son, es decir, como dicen las autoridades. Que todo está prefijado. Atado y bien atado. Y así, siendo un chaval amargado y desconfiado, con la competencia apuntando tu nuca, te preparan para ser un zombi más. Te dicen que tienes que labrarte un “porvenir”. “La vida es una pesada carga” y has de luchar contra todos y todo para poder tener un techo, algo que llevarte a la boca, y un gran televisor con el último modelo de DVD, y un coche que te cagas para sentirte ¡¿REALIZADO?!


Es así que llegas a los veintipico y sigues viviendo para un futuro que nunca ha sido tuyo porque jamás ha existido. Adormeces la decepción de las falsas promesas vacías follando y poniéndote hasta el culo de drogas legales e ilegales, hasta que un día te consigues amoldar a esta vida artificial y desvitalizada –si no mueres o te encierran antes. Te hipotecas a un banco y una casa, te casas para tener sexo seguro de por vida y traes un par de niños a esta mierda de sociedad para garantizarte compañía en la vejez –o eso crees.


Y entonces llega otra crisis más en tu vida, esa que ya no es moco de pavo; la de los 40, que es cuando por fin te paras, miras atrás y ves que has desperdiciado tu puta vida, vendiéndola persiguiendo el cuento de labrarse un porvenir. Intentas hacer cosas nuevas y emocionantes, algo nuevo que probar. ¿Suicidarte? Tal vez, pero te han castrado y te han convertido en un cobarde desde tu niñez. Optas por tonterías; cambiar de look, un viajecillo… incluso te atreves con algún deporte de riesgo. Seguro que sería mucho más terapéutico agarrar una AK-47 y reventar cráneos al golpe, tableteo y silbar del plomo, pero aunque como toda persona normal eres un completo neurótico, eres demasiado cobarde.


Así pues te vuelves a amoldar y como un imbécil sigues viviendo para el futuro, engordando planes de jubilación y pagando seguros de vida –de esa vida que tan poco te está sirviendo como te servirá cuando estés muerto para cobrar el seguro.


Y pasan los años hasta que llega un día que el mercado de una patada te mete en un maloliente asilo donde te pudrirás sin más diversión que colocarte la mandíbula postiza, sin que nadie te tenga en cuenta, pues sólo eres una molestia. Ahora estás destinado a ser un pollo de fábrica más a engordar por el sistema, un mero consumidor; es decir, la mierda que siempre has sido durante toda tu vida.


Y esto es lo que llama vivir una vida normal, ser pragmático, un buen ciudadano, una persona con los pies en la tierra.

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Usa bici y autogestiona tu rebeldía

La bicicleta desde tiempos inimaginables se ha considerado un implemento de móvil, un medio de transporte para los pobres, para lxs niñxs, un artículo mas para la venta, pero no pasa por algo mayor. Nosotrxs lxs anarquistas consideramos la bicicleta como un medio de solución para varios de los grandes problemas que están viviendo la flora y fauna del planeta, sin dejar de lado el propio ser humano. El mundo como hoy lo conocemos esta asquerosamente dividido y privatizado, haciendo que sea un lujo respirar -aire contaminado- o caminar libremente, es así como los medios de movilización toman el rumbo de la privatización, el auto-móvil por ejemplo, como lo ven muchos de los ciudadanos perfectamente domesticados a la civilización roba (espacio, recursos naturales) de la forma mas infame y cruel, sin embargo la domesticación tiene al ser humano tan dormido que no se da cuenta de lo que ocurre y que es prácticamente algo “normal” que los autos roben tanto espacio como recursos naturales, colocándonos en el plano de que el buen ciudadano comprende esto. El simple hecho de robar espacio ya es un crimen que la bicicleta podría estar solucionando, va desde el hecho de estar estacionado, hasta la construcción de enormes autopistas que roban el espacio donde viven miles de criaturas que ya tienen un ecosistema formado.

Por otro lado la contaminación, el planeta esta viviendo un momento critico de irresponsabilidad, la contaminación a llegado a tales puntos que se a provocado un problema climático al cual se le denomino “calentamiento global”, basta ser lo bastante estupido para saber que con la eliminación de los móviles tecnoindustriales el problema del calentamiento global se reduciría notablemente-por no decir que se eliminaría-. Con el solo hecho de erradicar el uso del automóvil suponemos que la tierra daría un gran paso a su salvación (suponiendo que el cambio en el que se encuentra la tierra será malo para las criaturas que la habitamos), es decir, que el planeta aun podría salvarse de la destrucción que se viene acercando por el irresponsable comportamiento del ser humano.

Queremos agregar a este articulo que la bicicleta además de solucionar problemas medio-ambientales como lo es el de la contaminación, acaba con las distancias, es decir, ¿sabes acaso porque te demoras 1 hora yendo en auto al trabajo? Porque se construyeron caminos, autopistas, carreteras –robo de espacio-, para que otros autos como el tuyo pudiesen pasar, amplificando el consumo innecesario del automóvil por medio de la propaganda televisiva y el ataque constante y hostigoso de la publicidad moviliaria, haciendo que mas y mas personas compren autos, para luego poder expandir la ciudad, con sus nuevas autopistas, caminos y carreteras, es por esto que los autos no te acercan a ningún lugar, por el contrario, solo te alejan del punto de donde comenzaste. Pero, esto que parece ser tan lógico el papalagi – Hombre/Mujer modernizadx con costumbres civilizadas- no lo comprende, pues si comprendiera la intensidad de su irresponsabilidad, seguramente el auto quedaría obsoleto, pues aparte de la expansión de babilón, y por ende el alejamiento de el punto de partida, el tema de que babilón y todos sus engranajes deben mantenerse activos a base de los recursos naturales, los cuales son finitos, es algo que no nos deja apartes.

Además de erradicar varios problemas como los anteriormente mencionados soluciona problemas personales, como el estrés, problemas cardiacos, ayuda con el asma, entre otros.

La bicicleta es un agente fundamental para el desarrollo de la libertad tanto individual como colectiva, es un factor de gran importancia para acabar con lo que es el capitalismo y su producción industrializada de las vidas. Con la bicicleta se puede darle la cara al futuro, un futuro que de seguir así, será probablemente asqueroso, niñxs, hombres y mujeres utilizando mascaras de gases, e incluso en un futuro mas lejano trajes completos para poder sobrevivir, vivimos en la sociedad de miedo al cambio, pero para que la gente no le tema a estos cambios debemos concientizar, y que mejor manera que a través de la educación, la bicicleta significa mucho mas que dejar de contaminar, significa un futuro libre, un futuro digno para todos y todas, un futuro de esperanza, porque el futuro es nuestro, ¡usa bici!.

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CARTA DESDE EL FUTURO

(Un mensaje de ciencia ficción con mucha más ciencia que ficción)

¡Os saludo, gentes del año 2010! Están viviendo en el año en que nací; tengo 95 años, y les escribo desde el año 2105. Estoy haciendo uso de los últimos remanentes de la física avanzada que los científicos desarrollaron durante la era de Uds., para enviarles este mensaje electrónico, que envío al pasado para que les llegue a sus redes informáticas. Espero que lo reciban, y que les proporcione motivos para detenerse y reflexionar sobre su mundo y las medidas a adoptar teniéndolo en cuenta.
De mí mismo sólo contaré lo que es necesario contar: soy un sobreviviente. He tenido una suerte extraordinaria en multitud de ocasiones y de muchas maneras, y considero que es una especie de milagro que pueda estar hoy aquí componiendo este mensaje. He pasado gran parte de mi vida intentando labrarme una carrera como historiador, pero las circunstancias de la vida me han obligado a aprender y practicar los oficios de agricultor, forrajeador, guerrillero, ingeniero – y ahora: físico. Mi vida ha sido larga y azarosa… pero no he hecho todos estos esfuerzos para transmitiros esto. Son todos los acontecimientos que he presenciado durante este siglo lo que me siento obligado a contarles de esta forma tan extraordinaria.

Están Uds. viviendo el final de una era. Quizá no lo entiendan. Espero que cuando hayan terminado de leer esta misiva lo entiendan.
Quiero contarles lo que es importante que conozcan, aunque es posible que les parezca que alguna de esta información es difícil de digerir. Les ruego que tengan paciencia conmigo. Soy un hombre viejo, y no me queda tiempo para detalles amables. Si lo que les cuento les resulta increíble, considérenlo como ciencia ficción. Pero por favor: Presten atención. El artilugio comunicativo que estoy usando es bastante inestable y no hay mucha seguridad de cuánto de lo que les cuente consiga alcanzarles. Por favor: pasen esta información a los demás. Probablemente sea el único mensaje de este tipo que reciban jamás.
Como no sé cuánta información voy a poder transmitirles empezaré con los temas más importantes, los que sean de mayor utilidad para que puedan entender hacia dónde se dirige el mundo de Uds… La energía ha sido el principio organizador central -¿o debería decir desorganizador? – de los siglos diecinueve y veinte. La gente descubrió nuevas fuentes de energía – carbón, y más tarde petróleo – en el siglo diecinueve, y luego inventó todo género de nuevas tecnologías para usar esta energía recién descubierta. El transporte, la manufactura, la agricultura, la iluminación, la calefacción – todos sufrieron una revolución, y los resultados alcanzaron hasta lo más profundo de las vidas de todos en el mundo civilizado. Todo el mundo se volvió profundamente dependiente de nuevos artilugios; de los alimentos traídos de lejos y fertilizados con productos químicos; de medicamentos  elaborados mediante síntesis químicas y a partir de procesos industriales dependientes de combustibles fósiles; de la misma idea del crecimiento perpetuo (después de todo, siempre sería posible producir más energía para el transporte y las manufacturas, ¿no?).
Sí, la crisis de la energía. Bueno, todo comenzó más o menos en el momento en que nací. La gente entonces pensaba que iba a ser breve, que se trataba tan sólo de un problema técnico o político, que pronto todo volvería a la normalidad. No se paraban a pensar que “normal”, en un sentido histórico amplio, suponía vivir de la energía solar entrante y del crecimiento vegetativo de la biosfera. Perversamente, pensaban que “normal” significaba poder utilizar la energía fósil como si no existiera el mañana. Y supongo que casi dejó de existir ese mañana. Fue la clásica profecía que se cumple a sí misma – casi.

Primeramente mucha gente pensó que los cortes podrían ser resueltos con “tecnología”. Lo cual, retrospectivamente, resulta bastante absurdo. Después de todo, todos sus modernos artefactos habían sido inventados para emplear una abundancia temporal de energía. No producían energía. Si, claro, estaban los reactores nucleares (¡Dios mío, estos chismes resultaron ser una pesadilla!), pero costaban tanta energía de construir y de desmantelar que la energía que producían durante su vida útil apenas la recuperaban, en términos energéticos. Lo mismo sucedía con los paneles fotovoltaicos; parece que nadie se paró nunca a calcular cuánta energía se necesitaba realmente para fabricarlos, empezando por las microplaquetas de silicona que se producen de forma secundaria por la industria informática, e incluyendo la construcción de las propias fábricas. Resultó que la fabricación de los paneles consumía casi tanta energía como la que producían los propios paneles durante su vida útil. Sin embargo, se construyeron unos cuantos – ¡ojala se hubieran construido más! – y muchos de ellos aún funcionan (son los que ahora mismo están alimentando el artilugio que me permite enviarles esta señal desde el futuro). La energía solar era una buena idea; el principal motivo de su retroceso simplemente fue que era incapaz de satisfacer la voracidad energética de los hábitos de la gente. Al agotarse los combustibles fósiles, ninguna tecnología podría haber mantenido los estilos de vida a los que la gente se había acostumbrado. Sin embargo, tardaron bastante en darse cuenta. Su patética fe en la tecnología resultó tener un carácter religioso, como si sus artilugios fueran objetos votivos que los conectaran con un dios invisible pero omnipotente, capaz de darle la vuelta a las leyes de la termodinámica.
Naturalmente algunos de los primeros efectos de la disminución de la energía tomaron la apariencia de recesiones económicas, seguidas de depresiones sin fin. Los economistas habían estado operando sobre la base de su propia religión – una fe absoluta e inconmovible en el Dios-Mercado; en la ley de la oferta y la demanda. Pensaron que si el petróleo empezaba a acabarse, el precio subiría, ofreciendo incentivos a la investigación de energías alternativas. Pero los economistas nunca se tomaron la molestia de reflexionar a fondo. Si lo hubieran hecho, se habrían dado cuenta de que la reconversión total de la infraestructura energética de una sociedad necesitaría décadas, mientras que pudiera ser que la señal que el precio emitía por la disminución de la energía tardara tan sólo unas semanas o meses antes de que se necesitara el hipotético reemplazo. Más aún, deberían haberse dado cuenta de que para los recursos energéticos de base no existen reemplazos.
Los economistas sólo sabían pensar en términos de dinero: las necesidades básicas como el agua y la energía sólo aparecían en sus cálculos en términos de su coste en dinero, lo que hacía que funcionalmente fueran intercambiables por cualquier otra cosa a la que se pudiera poner un precio: naranjas, aviones, diamantes, cartas de póker, cualquier cosa. No obstante, si se analiza a fondo, se ve que los recursos básicos en absoluto eran intercambiables con otros: una vez se acababa el agua, no podías beber cartas de póker, por muy valiosa que fuera

tu colección. Tampoco podías comer con las monedas si nadie tenía alimentos que vender. Y así, a partir de un determinado momento, la gente empezó a perder la fe en su dinero. Y a medida que lo iban haciendo, se dio cuenta de que la fe había sido el primer factor que hacía que el dinero tuviera algún valor. Las monedas fueron colapsando, primero en un país, luego en otro. Había inflación, deflación, trueques y pillaje a escalas inimaginables, a medida que iban acabándose las cosas.

En la era en que nací, los comentaristas solían equiparar la economía global con un casino. Unas pocas personas obteniendo trillones de dólares, euros y yenes a través del comercio de monedas, compañías y operaciones a futuro. Ninguna de estas personas hacía realmente nada útil; simplemente realizaba sus apuestas y, en numerosas ocasiones, obtenía ganancias colosales. Si seguías la cadena económica, podías ver que todo el dinero salía de los bolsillos de la gente común… pero esa es otra historia. De todos modos: toda esa actividad económica dependía de la energía, del transporte y las comunicaciones a escala global, y de la fe en las monedas. A principios del siglo veintiuno el casino quebró. Gradualmente empezó a funcionar una nueva metáfora. Del casino global pasamos al rastro municipal.
Disponiendo de año en año de menos energía, y con monedas inestables lastrando las transacciones,  la fabricación y el transporte redujeron su escala. Daba igual lo poco que Nike pagara a sus obreros en Indonesia: una vez que el transporte marítimo alcanzó niveles prohibitivos, los beneficios de la globalización de sus operaciones se desvanecieron. Sólo que Nike no podía simplemente empezar a reconstruir sus fábricas en los Estados Unidos, porque llevaban cerradas décadas. Lo mismo sucedió con todos los demás fabricantes de productos textiles, electrónicos, etc. Toda la infraestructura de fabricación local había sido destruida en aras de la globalización, para producir bienes más baratos y beneficios empresariales mayores. Y ahora reconstruir aquella infraestructura requeriría una ingente inversión financiera y energética – justo cuando el dinero y la energía empezaban a escasear.
Las tiendas estaban vacías. La gente no tenía empleo. ¿Cómo iban a sobrevivir? La única forma de hacerlo era reciclando sin cesar todas las cosas usadas que habían sido fabricadas antes de la crisis de la energía. Al principio, después de los shocks iniciales, que vinieron en forma de oleadas, la gente vendía sus cosas en subastas por Internet – cuanto había electricidad. Luego, cuando resultó evidente que la falta de un transporte eficiente hacía problemático el aprovisionamiento de bienes, la gente empezó a comerciar con cosas, arreglándolas, usándolas en la medida de lo posible para salir adelante. La cruel ironía era que la mayoría de sus cosas consistían en coches y artefactos electrónicos, para los que ya nadie tenía uso. ¡Eran inútiles! Cualquiera que tuviera herramientas manuales y supiera usarlas podía considerarse rico. Y así sigue siendo.

La civilización industrial ciertamente había producido muchísimas cosas inútiles durante su breve existencia. Durante los últimos cincuenta o sesenta años, la gente ha empezado a desenterrar cualquier montaña artificial que encontrara, en busca de algo que resultara tener alguna utilidad. ¡Qué montones de basura más horribles! Con todos los respetos, siempre me ha costado entender por qué – e incluso cómo – Uds. podían tomar billones de toneladas de valiosísimos y antiquísimos recursos básicos y convertirlos en montañas de basura maloliente, sin que apenas mediara un período de empleo útil entre ambos! ¿No podrían al menos haber fabricado objetos duraderos y bien diseñados? Debo decir que la calidad de las herramientas, muebles, casas, etc. que hemos heredado de Uds. – y que nos vemos obligados a utilizar, dado que pocos de nosotros podemos permitirnos el lujo de reemplazarlos – es desmoralizadoramente pequeña.
Uds. aún viven en un mundo de abundancia.
Cuando yo nací ese mundo, si es que alguna vez existió, ya había desaparecido hacía tiempo. En los tiempos en que ya tuve edad suficiente para enterarme de mucho de lo que pasaba por todo el mundo, la sociedad parecía empezar a reventar por sus costuras. Empezó con los apagones eléctricos – al principio era de unas pocas horas. Luego llegó la escasez del gas natural. No sólo fue que pasábamos frío la mayor parte del invierno, es que lo de los apagones empeoró dramáticamente porque gran parte de la electricidad se producía a partir de gas natural. Y luego vino la escasez de petróleo y gasolina. Llegado ese momento – supongo que sería un adolescente por entonces – la economía estaba hecha jirones y en lo político reinaba el caos.
Cuando estaba saliendo de la adolescencia empezó a desarrollarse una determinada actitud, fácil de identificar, entre la gente joven. Era un sentimiento de gran rabia hacia cualquiera que tuviera más de una determinada edad – puede que los treinta o cuarenta años (más o menos la gente que había nacido antes de 1990, que lo habían tenido todo en la vida). Los adultos habían consumido tantos recursos – y ahora no quedaba nada para sus propios hijos. Naturalmente, cuando esos adultos habían sido jóvenes se habían limitado a hacer lo que hacía todo el mundo. Les parecía normal talar bosques centenarios para obtener pulpa con la que fabricar guías telefónicas, o consumir hasta el último litro de gasolina para sus derrochadores todo-terrenos, o enchufar el aire acondicionado a poco que tuvieran un poco de calor. Para los niños de mi generación todo esto no ocupa más que una nebulosa en su memoria. Lo que nosotros hemos conocido es otra cosa. Nosotros hemos vivido en la oscuridad, con carestía de alimentos y de agua, con saqueos en las calles, con gente pidiendo limosna en las esquinas, con unos fenómenos meteorológicos imprevisibles, con contaminación y basura que ya no podían ser recogidos y ocultados a la vista. Para nosotros, los adultos eran el enemigo.


En algunos lugares, las guerras entre generaciones siguieron en forma de resentimientos encubiertos. En otros hubo ataques aleatorios a gente mayor. En otros, existieron purgas sistemáticas. Me avergüenza reconocer que, aunque no ataqué físicamente a gente mayor, sí participé cuando se les insultaba y avergonzaba públicamente. Esa pobre gente – alguna aún bastante joven, visto desde mí edad actual – estaban tan confundidos y traicionados como nosotros mismos. Ahora sí puedo ponerme en su lugar. Intenten hacer lo mismo: intenten recordar la última vez en que fueron a una tienda a comprar algo y la tienda no lo tenía. (Este pequeño ejercicio mental constituye realmente un desafío para mí, pues hace décadas que no piso realmente una “tienda” que tenga mucho de nada, pero estoy intentando expresarlo en términos que Uds. puedan entender.) ¿Se sintieron frustrados? ¿Se enfadaron pensando: “He recorrido un camino tan largo para esta cosa, y ahora tengo que cruzar la ciudad para ir a otra tienda para conseguirla.”? Bueno, multipliquen esta frustración y esta rabia por cien, o por mil. La gente pasaba a diario por estos trances, para cualquier objeto que necesitaran consumir, cualquier servicio, cualquier necesidad burocrática a la que se hubieran acostumbrado. Más aún, esos adultos habían perdido la mayoría de sus pertenencias al reventar la economía. Y ahora pandillas de jovencitos les robaban lo poco que les quedaba, insultándoles al hacerlo. Debió de ser una experiencia devastadora para ellos. Insoportable.
Ahora que yo mismo soy un anciano, me siento más tolerante hacia la gente. Todos estamos intentando sobrevivir, haciéndolo lo mejor que podemos.

Supongo que sentirán Uds. curiosidad acerca de lo que ha pasado durante este último siglo – política, guerras, revoluciones, etc. Bueno, les cuento lo que sé, pero hay muchas cosas que desconozco. Durante los últimos sesenta años no hemos tenido nada parecido a una red global de comunicaciones, tal como existía antes. Hay amplias partes del mundo de las que no sé prácticamente nada. Pero les contaré lo que sé.
Como podrán imaginar, cuando la escasez de recursos energéticos golpeó a los Estados Unidos y la economía empezó a caer en picado (es curioso que aún use esa expresión: sólo los más viejos entre nosotros, como yo mismo, han visto nunca caer en picado un avión o tan sólo volar), la gente empezó a enfadarse y a buscar un culpable a quien echar las culpas. Naturalmente, el gobierno no quiso ser el culpable, de modo que los bastardos que estaban en el poder (lo siento, sigo sin tener ninguna simpatía hacia ellos) hicieron lo que los líderes políticos siempre han hecho: crearon a un enemigo exterior. Enviaron barcos de guerra, bombarderos, misiles y tanques al otro lado del océano con propósitos de lo más siniestros. A la gente le decían que lo hacían para proteger su “Estilo de Vida Americano”. Bueno, no existía nada sobre la tierra que pudiera conseguirlo. ¡Era el “Estilo de Vida Americano” lo que constituía el problema!
Los generales consiguieron matar unos pocos millones de personas. De hecho pueden haber sido decenas o cientos de millones; los informativos nunca fueron muy claros al respecto, ya que estaban censurados por los militares. Había protestas contra la guerra en las calles, y persecuciones de gente que protestaba contra la guerra – a algunos de ellos los detuvieron y los metieron en campos de concentración. El gobierno se volvió totalmente fascista en sus métodos hacia el final. Existían levantamientos locales, que eran sofocados brutalmente. Pero no sirvió de nada. Las guerras tan solo agotaron los escasos recursos que quedaban, y después de cinco años terribles, el gobierno central simplemente se fue a pique. Se le acabó la gasolina, por así decirlo.
Hablando de acontecimientos políticos, vale la pena mencionar que en los primeros años de recortes, las filosofías políticas existentes tenían pocas cosas que ofrecer que realmente fueran útiles. La derecha se dedicaba totalmente a proteger a los ricos de ser avergonzados en público, y a desviar todo el sufrimiento hacia la gente pobre y los chivos expiatorios extranjeros: árabes, coreanos del norte, etc. Mientras, la izquierda estaba tan acostumbrada a combatir las pequeñas mezquindades empresariales, que no era capaz de darse cuenta del hecho de que los problemas a los que se enfrentaba ahora la sociedad no podían ser resueltos mediante la redistribución económica. Personalmente, y como historiador, tiendo a tener más simpatía por la izquierda, porque pienso que la acumulación de riqueza que se estaba produciendo era simplemente obscena. Sospecho que gran parte de sufrimiento podría haberse evitado si toda esa riqueza se hubiera repartido desde el principio, se podría pensar que una vez se les  parara los pies a todas las grandes corporaciones y los plutócratas millonarios aligeraran lastre, todo iba a ir bien. Pues bueno, no había manera de que todo fuera a ir bien, era imposible.

De modo que aquí tenían estas dos facciones políticas combatiéndose a muerte como mafiosos, culpándose mutuamente, mientras todos a su alrededor se morían de hambre o se volvían locos. Lo que la gente realmente necesitaba era un poco de información básica y consejos de sentido común, alguien que le dijera la verdad, que su estilo de vida se estaba acabando – y que le ofreciera unas pocas estrategias de supervivencia colectiva inteligentes.
Mucho de lo que ha sucedido durante el siglo pasado es lo que cabía esperar de acuerdo con las previsiones de los científicos de Uds.: hemos visto cambios climáticos dramáticos, extinción de especies, y terribles epidemias, tal como los ecologistas del final del siglo anterior habían advertido. No pienso que esto sea motivo de satisfacción para los descendientes de esos ecologistas. Conseguir decir  “ya os lo dije” es un consuelo bastante lamentable en esta situación. Los tigres y las ballenas han desaparecido, y probablemente decenas de miles de otras especies; pero nuestra falta de comunicaciones globales fiables hace que sea difícil que alguien sepa qué especies y dónde. Para mí, las aves canoras son un recuerdo grato pero lejano. Supongo que mis colegas en China y en África tendrán largas listas. El cambio climático ha sido un problema real para el cultivo de alimentos, e incluso simplemente para sobrevivir. Nunca sabes de un año para otro qué bandadas de insectos conocidos o desconocidos van a aparecer. Es mucho peor que un desastre; es una amenaza a la vida. Y éste es sólo uno de los factores que han llevado a la dramática reducción de la población humana en este último siglo.
Mucha gente lo llama La Gran Extinción (The Die Off). Otros lo llaman “La Gran Poda”, “La Purificación”, o “La Gran Limpieza”. Algunos términos son más amables que otros, pero en realidad no hay formas amables de describir los actuales acontecimientos – las guerras, epidemias y hambrunas.
Los alimentos y el agua han constituido importantes factores en todo esto. El agua fresca y limpia lleva décadas siendo escasa. Una de las formas de hacer que la gente joven se enfade conmigo es contarles historias de cómo en los viejos tiempos la gente usaba millones de millones de litros de agua para sus céspedes. Cuando les describo cómo funcionaban los retretes, simplemente no lo pueden soportar. Algunos piensan que me lo invento. En estos días el agua es un asunto serio. Si la desperdicias, puede que muera alguna persona.

Hace ya décadas que la gente empezó – por pura necesidad – a aprender a cultivar su propia comida. No todo el mundo tuvo éxito, y hubo mucha hambre. Una de las cosas más frustrantes era la falta de buenas semillas. Muy poca gente entendía algo de ahorrar las semillas de una campaña para otra, de modo que los stocks de semillas existentes se agotaron rápidamente.

También existía el gran problema de las modernas variedades híbridas: pocas de las hortalizas de invernadero plantadas producirían buenas semillas para el año siguiente. Las plantas de diseño genético eran incluso peores, causando todo tipo de problemas ecológicos cuyas consecuencias aún seguimos padeciendo, en especial la muerte de abejas y otros insectos beneficiosos. Las semillas de alimentos bien polinizados son como oro en paño para nosotros.
¿Podéis cambiar el futuro? No lo sé. Hay todo tipo de contradicciones lógicas inherentes a esa pregunta. Yo mismo apenas acierto a comprender los principios de la física que me están permitiendo transmitirles esta señal. Es posible que a partir de la lectura de esta carta puedan hacer algo que habría cambiado mi mundo. Es posible que puedan salvar un bosque o una especie, o conserven alguna vieja reliquia en forma de semilla, o que contribuyan a prepararse Uds. y el resto de la población para los recortes de energía que les esperan. Mi vida podría haber cambiado a resultas de ello. Entonces, supongo que esta carta cambiaría, adoptarían medidas diferentes. Habríamos establecido algún tipo de bucle cósmico entre el pasado y el futuro. Es una cuestión muy interesante, digna de reflexión.

Supongo, hablando en términos lógicos, que si Uds. fueran a cambiar la red de causalidades que ha llevado a mi existencia actual, es posible que algunos acontecimientos pudieran impedir mi presencia aquí. En tal caso, esta carta ¡constituiría la nota de suicidio más extraña de toda la historia! Pero ese es un riesgo que estoy dispuesto a correr. ¡Hagan lo que puedan! Y mientras están en ello ¡por favor, trátense con respeto y amabilidad! ¡No dejen de tener en cuenta a nadie, ni a nada!

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Antiescuelitas

Suena el timbre de la escuela, al niño le pesan los pies por el camino contrario a su voluntad, camino a la escuela.

A la niña no le gusta estar encerrada en clase, mientras afuera los pajaritos vuelan y cantan, la maestra no la deja distraerse ni por un momento, siempre que la encuentra así, con sus ojos que ven cosas mucho mas hermosas que un salón con bancos en filas, niñxs con cara de aburridxs y cuadros de próceres, aula oscura, con su mete en otro mundo la niña imagina y sonríe. . . pero siempre es interrumpida o acosada por preguntas que la maestra le hace, para comprobar que no esta atendiendo a sus sermones, reprobándola o avergonzándola por eso. . .

¡Y en la fechas patrias!!! Formando en filas, como un ejercito, el niño no quiere cantar el himno, esta cansado, quiere sentarse.

Los minutos pasan. . . cuanto mas se acerca la hora del recreo, mas aumenta el deseo de salir corriendo de ahí, a veces los minutos se hacen taaaaan largos. . . Riiiiiiiiiiiiiiiiiiin!!!!!!

Gritos, risas, ruidos de bancos que se arrastran por el suelo, ruidos de pasos, pasitos, corridas, como ruido de lluvia, como una tormenta, ruidos verdaderamente tormentosos. . . porque aunque parezcan la liberación de los tormentos no dejan de ser la negación de su libertad, la limitación de sus vidas, sus juegos, su espontaneidad, sus emociones.

Y así pasan los días. . . rutina, costumbre, castigo
¿a que niñx le gusta ir a la escuela??
Rutina, costumbre, castigo. . .
¿Por qué no aspirar algo mejor?

RiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiN!!!!!!!!!!!

Buuummm!!!!!!!


Vivir para otrxs, estudiar para servir a otrxs, no para crecer, guiadxs por nuestra propia curiosidad, no por placer, por obligación….

Anulan nuestro instinto de libertad, de igualdad, de autonomía y así hacernos dependientes a sus jerarquías, sus leyes, su “seguridad”.

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Civilizacion.- Proyecto fallido

Para ser sincero se me hace bastante complicado escribir sobre la civilización, quizás cuantas personas me entiendan, es como darle forma a todas tus emociones de manera original, quizás en un intento patético por ser creativo el ser humano compara el amor con un corazón, la ternura con una mariposa, el odio con fuego, en fin, pero son todas cosas que ya existen y que dentro de nuestro cerebro cuadriculado, angulado y esquematizado, el concepto de fuego es el de poder hacerle daño al otro, por que el fuego quema y destruye y así lo tenemos asimilado dentro de nuestras cabezas, el corazón es la sensación que uno siente en el pecho cuando ama, la ternura es saber que es demasiado frágil e inofensivo y que dentro de ti esta la decisión de proteger a esa mariposa. Entonces, yo me pregunto, ¿Es tan fácil hablar de la civilización y darles a entender que a lo que me refiero con civilización es a todo lo que pudo arruinar las vidas de los seres vivos?

Quizás debería hacer una pequeña introducción de lo que es civilización y entendiendo a esta, como la madre que me enseño a escribir, me enseño a manejar conceptos como los de los párrafos, las comas, los puntos, las mayúsculas, y perdonen mi imprudencia, pero no es mi intención hacer una critica destructiva a lo que concierne la educación, la educación es eso, educar, aprender y enseñar, no es bueno ni malo, lo que si puede llegar a ser bueno o malo es la forma en como canalizamos esa educación y es aquí donde yo preferiría detenerme. La civilización como la conocemos funciona en forma autónoma y a la vez dependiente, tiene vida propia y se las arregla para que todo siga un camino predeterminado, refiriéndome a la vida de sus engranajes, por ejemplo, naces, te inscriben en un registro, tienes un numero que solo te pertenece a ti y es (eres) irremplazable, te educan, te enseñan ortografía, para escribir lo que tu desees, continuas creciendo para luego pasar a tu etapa de producción, a la cual te han (hemos) preparado toda tu vida, produces, envejeces, el sentido de tu vida parece haberse cumplido y mueres. Lo mismo ocurre en el caso de los animales no humanos y las plantas. Autónoma en el sentido de que no necesita de otras civilizaciones para mantenerse en pie y al parecer si uno de los engranajes falla, rápidamente puede ser reemplazado por otro, dependiente en el sentido de que depende netamente de los engranajes que la componemos. Sin embargo esta civilización es ciega, algunos futuristas dicen que nos aproximamos a una catástrofe de la vida, problemáticas como las del calentamiento global, la contaminación de los aires, tierras y mares, los polos, en fin, la muerte se aproxima a pasos agigantados hacia nuestra queridísima civilización y como si fuese una pesada broma, nosotrxs apuramos la mala calidad de vida, dando excusas como: “es por el bien de tal y tal por cual” excusas que solo justifican un placer momentáneo.

Quizás si la civilización en vez de enseñarnos ortografía para poder escribir lo que quisiésemos nos enseñara a ser un poco mas futuristas, a ser mas asertivos, a mirar un poquito mas haya de nuestros patéticos caprichos materiales, seriamos mucho mas felices y mis queridisimxs lectorxs, no hablo de una felicidad compuesta por momentos de euforia, no hablo de una alegría momentánea, hablo de una felicidad gratificante, hablo de poder estar orgullosxs de lo que hemos logrado, de poder mirar el pasado y decir, me equivoque, pero el pasado me a ayudado a no volver a caer nunca mas en la misma piedra, y si volviese a caer en la misma piedra, aprender algo nuevo de esto, hablo de poder mirar el futuro y verlo esperanzante, lleno de ambiciones y juegos, hablo de poder alcanzar metas, hablo de esa felicidad. La educación que nos brinda nuestra madre civilización es cuadrada, al igual que nuestros cerebros, es angular, admitiendo que solo podemos ver lo que nuestro radio visual alcanza y como esta sociedad esta compuesta por engranajes adictos el visor de nuestro radio no llega mas haya de nuestras necesidades de adictxs. Es esta sociedad adicta la que alimenta la sed de una civilización catastrófica y debo empezar a admitir que somos los seres humanos los culpables de toda esta basura.

Así es, somos los seres humanos las pilas que mantienen en funcionamiento todo este aparataje mecanizado que no tiene mas sentido alguno que el de mantener dormidas a las masas a través de drogas como el capricho de poder consumir bencina en tu auto deportivo, o poder ir de compras al mall con tu mejor amiga y realmente es penoso, porque para poder llevar esta vida de adictxs, hay que hacer un sin fin de esfuerzos que terminan con el ultimo esfuerzo de quitarte la vida, como si fueses una pila usada. Así es como se mantiene viva una sociedad consumista, drogadicta, machista, capitalista, xenofobica, temerosa, neurótica, estresada, dogmática, religiosa, hipócrita, en fin, todos los términos conocidos por los seres humanos que habitan la civilización y que caracterizan a esta última de cómo la conocemos. Somos nosotrxs las pilas que mantenemos a la civilización, por ende somos nosotrxs mismxs quienes mantenemos vivxs el consumismo, la drogadicción, el machismo, el capitalismo, la xenofobia, el temor, la neurosis, el estrés, los dogmas, la religión, la hipocresía, entre muchísimos otros términos y cabe preguntarse ¿Para que mantenemos viva esta represión? ¿Para que mantener viva una civilización de autodestrucción y sometimiento?

Obviamente esta respuesta depende de cada una de las historias de vida (si se puede llamar vida) de los engranajes que mantiene a la civilización en constante funcionamiento, quizás deseamos olvidar, quizás deseamos no sentirnos solos y por ello nos drogamos con todo este aparataje, quizás es miedo a ser diferente, quizás es ansiedad a lo desconocido, depende netamente de la significación de cada engranaje para cada caso puntual. Sin embargo de lo que podemos estar seguros es que la educación que nos entrega la civilización no es la más adecuada, pues solo nos entrega como solución a nuestros problemas la respuesta de escapar y esto se puede poner en todos los planos de las “vidas” de los engranajes.

Durante mi vida he escuchado muchísimo hablar de la domesticación a la que se han (hemos) sometido los seres vivos del planeta, domesticación que nos enseña a escribir bien, domesticación que nos enseña a respetar los puntos y las comas, domesticación que nos enseña a evadir los problemas con la acumulación de otros problemas, con drogas, con consumismo, con la muerte, entre muchas otras facilidades y opciones que nos entrega una civilización sangrienta y violenta.

Estamos concientes de que todxs lxs engranajes de la civilización son (somos) adictxs a distintas cosas, a las drogas, al consumismo, a la violencia, a la locura, al estrés, a la religión, al auto, al alcohol, al sexo, en fin, todo lo que los engranajes hacen en esta vida es para poder saciar sus necesidades adictxs, porque necesitamos estar en otro lado, porque no toleramos ver nuestra realidad, porque lo que los engranajes han (hemos) construido es una realidad horrible, llena de cemento, odio y egoísmo, y para no verlo, consumimos de todo. Lo mas triste de todo esto es que no solo la autodestrucción del ser humano será horrible en su minuto culmine, siesque aun no es horrible, sino que se llevara todo, se llevara toda la vida que se encuentre en el mundo, porque la sed por satisfacer sus propias necesidades lo harán (lo han hecho) egoísta, ególatra y por ende un ser no pensante y no conciente de sus actos.

Seguramente al leer lo anterior, cabe preguntarse ¿Cómo salir del ciclo? La respuesta debe ser acorde a la historia de vida de cada engranaje, por ende, la introvisacion debe ser una de las herramientas mas fundamentales (pero no la única) para poder examinar el pasado del engranaje y ver virtudes, defectos, herramientas, experiencias, en fin, debemos saber de que estamos hechos, no solo biológicamente, si no que también de la experiencia, debemos saber cuales son las cosas que nos mueven y debemos saber que herramientas tenemos para luchar, debemos saber cuales serán nuestras ambiciones al futuro y no dejarse estar, luchar por ellas y por sobre todo, saber que si nos caemos en el camino para una revolución, hay que volver a pararse y seguir luchando.

Todo lo anteriormente escrito es una observación de unx de lxs niñxs salvajes y no tiene que ser necesariamente una verdad absoluta, puede modificarse y alterar el producto, es parte del proceso de aprender.

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