Critica A: Los 13 Mandamientos del Estado [Hobbes]
Los siguientes mandamientos son, por así decirlo, las bases del liberalismo actual.
Son el testimonio más vivo de los valores de Hobbes, por lo tanto también son los valores del liberalismo aplicados al Estado.
Hobbes decía: “el hombre/la mujer por naturaleza es malo, al guiarse por sus pasiones y no por su razón”, por lo que el Estad, visto por él como una gran familia, es quien debe apaciguar estas pasiones y gobernar la razón de todxs.
Estos mandamientos son la lectura de lo que la modernidad, vista como época, a dejado impregnada en nuestra actual sociedad y su conformación.
Entenderlos es entender como hemos llegado a “vivir” de esta forma. Sin duda, todos estos coinciden con la actualidad, no es solo una rápida revisada al pasado, sino una reflexión conjunta que animará a cuestionar con mayores argumentos al liberalismos y a sus victimas, queriendo además provocar una chispa de sublevación en cada lectora y lector, para quien la vida debiera ser vivida con libertad y no gobernada por nada ni por nadie.
Los 13 Mandamientos del Estado [Hobbes]
I
Los súbditos no pueden cambiar de forma de gobierno, ya que al hacerlo y romper el pacto, producen un estado de guerra.
Lxs mal nombradxs súbditxs, es decir nosotrxs, lxs ciudadanxs al entregar nuestras voluntades a el/la soberanx, que seria el/la representante de nuestras voluntades, no tendríamos cabida dentro de las decisiones gubernamentales y menos podríamos cambiar la forma de gobierno.
De forma exagerada y espectacular se nos presenta la única opción posible fuera de un gobierno: La guerra.
Si como individualidades ajenas a un gobierno creáramos guerra ¿Por qué entonces, son estos mismos gobiernos quienes se preocupan de que las guerras permanezcan, y más aun de identificar constantemente a un/a enemigx común?
II
El poder soberano no puede enajenarse. No es el soberano quien hace el pacto con los súbditos, si no que es entre estos mismos súbditos que se establece el pacto.
Es claro que desde aquel primer pacto, por el que las siguientes generaciones debieron someterse, lxs unicxs involucradxs posibles serian lxs súbditxs. Quienes siendo demasiado débiles, entregaron la única cosa que lxs convertía en individuxs: Su voluntad ¿A quién? A un/a extrañx que las manejara y usara por ellxs.
III
Ningún hombre puede protestar contra la institución de el soberano sin incurrir en injusticia, ya que debe reconocer la voluntad de la mayoría (el protestar pone en juego la seguridad de la mayoría)
Aquel hombre (originalmente es solo hombre y no mujer), que entrego su voluntad a el/la soberanx, no podrá protestar contra la institución (llamada también Estado) que originalmente esta administrando su libertad, si lo hiciese no seria otra cosa que injusticia, ya que la injusticia esta solo bajo las reglas de el/la soberanx y su institución. Además continuamente debe someterse a la voluntad de la mayoría porque como individux no tiene valides frente a la institución, por lo tanto, una vez mas la libertad debe someterse a la voluntad de otrxs y a su seguridad.
IV
Las acciones del soberano no pueden ser en justicia acusadas por los súbditos, no hay injuria posible si se dio poder para actuar.
Entregando nuestra voluntad ¿Qué nos queda? Ver como el/la soberanx la administra y actúa por nosotrxs. Sus actos están justificados por el poder que le hemos otorgado, solo en eso se refugia.
V
Nada de lo que haga el soberano puede ser castigado por el súbdito, en términos representacionales, el soberano actúa en lugar del súbdito.
Pasivamente debemos presenciar como el/la soberanx actúa por nosotrxs, como decide por asuntos netamente nuestros, es decir, un/a extrañx interviene en nuestras vidas. Por muy injusto que nos parezca o malicioso su decisión es ley y nada podemos ya hacer cuando dejamos que gobernara.
VI
El soberano es juez de lo que es necesario para la paz y defensa de sus súbditos. Si el fin del soberano y del Estado es procurar la paz tiene entonces autonomía para decidir los medios para alcanzar ese fin.
Inclusive la misma guerra, “el fin justifica los medios”.
VII
El soberano es libre de decidir las doctrinas a enseñar. Debe decidir cuales son las enseñanzas que desvían y conducen a la paz, que es lo que se les habla a las multitudes y examinar las publicaciones, pues las acciones de los hombres provienen de sus opiniones. “En el buen gobierno de las opiniones radica el buen gobierno de los actos”. La irrupción de una nueva verdad no puede quebrantar la paz, sino reavivar la guerra.
Nuestra libertad, otra vez es sometida por el bienestar del Estado, por su permanencia. Incluso lo que pensamos puede ser corrosivo para la institución, por eso el/la soberanx, docto o no, es quien impone de forma arbitraria, lo que debe enseñarse según su propio criterio. Solo así pensaremos como el/la soberanx quiere.
Cualquier verdad que fuese distinta a la que el/la soberanx profesa no es aceptada y demostraría que la verdad de el/la soberanx no es la única posible y sin duda desestabilizaría la tranquilidad del Estado.
VIII
El derecho a establecer reglas en torno a la propiedad (bienes materiales e intelectuales) de los súbditos.
El/la soberanx tiene pleno derecho a reglamentar nuestros bienes según le parezca. Antes del poder soberano no existía propiedad, por lo tanto todos los bienes eran comunes y podían ser usados por cualquiera, lo que para el/la soberanx no es más que guerra, ya que la posibilidad de ejercer libre derecho sobre cualquier bien originaria conflictos. La propiedad delimita este derecho y, en palabras de el/la soberanx, otorgaría paz.
IX
Derecho de judicatura, es decir, oír y decidir todas las controversias que puedan surgir en lo referente al derecho civil, a la ley natural o a las hechas sin decisión. En una controversia no hay protección de un súbdito contra las injurias de otro.
Con respecto a los problemas mas personales, los de carácter social, los que deberían concernir solo a nosotrxs, el/la soberanx es quien decide también (tribunales de justicia actuales).
X
Hacer la guerra o mantener la paz si así lo estima necesario.
Estamos sujetxs a las decisiones de el/la soberanx. La misma guerra por la que es fundado el Estado y a la cual debería exterminar, puede ser nuevamente integrada, si así lo quiere el/la soberanx.
XI
Escoger a los consejeros y ministros.
Pleno derecho para escoger a sus secuaces, tanto de paz como de guerra.
XII
Premiar y castigar según le parezca conveniente (allí donde no haya una ley previa que especifique como).
Libre albedrío.
XIII
Otorgar honores y jerarquías.
Premios para quienes han aprendido a callar y a servir a el/la soberanx y al Estado.
5 Comments so far
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Yo creo ke hay ke arreglar bastante la crítica a los mandamientos del Estado, le falta profundisar mas…pero bueno ya se lo dire a la conejanal.
un poco pretensioso criticar a Hobbes, no crees?? y más aún tras 300 y tantos años q han pasado bajo el puente
que no es delincuente aquel que no raya las micros????!!!!
disculpa pero…en que chucha estay pensando???? en darles preios a los asesinos ahora????? imbecil, y si yo pago mi pasaje es porque soy una persona optimista que cree que hay que darle tiempo al tiempo
saludos!
Creo que estás muy equivocadx, llegas a conclusiones erróneas.. Te dejo mi mail, para dialogar al respecto, si quieres conocer mi punto de vista.
GONZALO.OLGUIN@HOTMAIL.COM
si bien tienes razon en que esos “mandamientos” son la base del liberalismo actual, mas que eso son los pilares de cualquier autoritarismo, de hecho hobbes era un teórico de la monarquía absoluta, pero las criticas en lo que se refiere al derecho que tiene alguien para hacer del subditx su propiedad estan aunque simples bastante buenas…
oigan cabrxs una pregunta…
me estoy haciendo un blog entodaspartes.net pero no caxo como mierda poner una imagen de cabecera hecha por mi en el blog, tampoco cacho como configurar los colores de las letras y el fondo y esas weas…
si pueden ayudarme sería pulento
http://www.fotolog.com/insumisarevuelta
ahi respondan
saludos washxs !
(A)