:: Silencio ::
El problema no es que se haya revelado demasiado, sino que toda revelación encuentra su patrocinador, su Oficial-en-jefe, su pretenciosa revista mensual, sus Judas clónicos y gente de repuesto.
No puedes ponerte malx por demasiado conocimiento – pero podemos sufrir por la virtualización del conocimiento, su alineación de nosotrxs y su sustitución por un/a extrañx y aburridx niñx cambiadx o simulacro – los mismos “datos”, sí, pero ahora muertxs.- como las verduras de los supermercados; sin “aura”.
Nuestro malestar (1 de enero, 1992) surge de esto: oímos no el lenguaje, sino el eco, o más bien la reproducción ad infinitud del lenguaje, su reflejo sobre una serie - de – reflejos de sí mismos, aún más autoreferencial y corrompida. Las vertiginosas perspectivas de este paisaje de datos de Realidad Virtual nos dan náuseas porque no contienen espacios ocultos, ni opacidades privilegiadas.
Acceso infinito al conocimiento que simplemente no logra interactuar con el cuerpo o la imaginación – de hecho la idea maniquea del pensamiento sin carne ni alma – los medios/política modernos como la pura acción mental gnóstica, las meditaciones anestésicas de Arqueones y Eones, suicidio de lxs Elegidxs…
Lo orgánico es dado al secreto – secreta secreción como savia. Lo inorgánico es una democracia demoníaca – todo igual, pero igualmente sin valor. No hay regalos, sólo mercancías. Lxs maniquexs inventaron la usura. El conocimiento puede actuar como una especie de veneno, como señaló Nietzsche.
Dentro de lo orgánico (“Naturaleza”, “vida cotidiana”) está incrustado una especie de silencio que no es solo mudez, una opacidad que no es mera ignorancia, un secreto que es también una afirmación, un tacto que sabe cómo actuar, cómo cambiar las cosas, cómo respirar en ellas.
No es una “nube de desconocimiento”, no es “misticismo”, no tenemos ningún deseo de llevarnos otra vez a esa triste y oscurantista excusa para el fascismo; no obstante, podríamos invocar una especie de sentido taoísta de “talidad-de-las-cosas” – “una flor no habla”, y ciertamente no son los genitales los que nos dotan de logos. (Pensándolo bien, quizá esto no sea del todo cierto; después de todo, el mito nos ofrece el arquetipo de Príapo, un pene parlante.) Un oculista preguntaría cómo “trabajar” este silencio; pero nosotrxs preferiríamos preguntar cómo tocarlo, como músico, o como el juguetón chico de Heráclito.
Un mal sentimiento en el que todos los días son el mismo. ¿Cuándo van a aparecer unos pocos grumos en este tiempo liso? Es duro creer en el retorno del Carnaval, de las Saturnalia. Quizás el tiempo se ha detenido aquí en la Plenitud, aquí en el gnóstico mundo de sueños donde nuestros cuerpos se están pudriendo pero nuestras “mentes” están cargadas en la eternidad. Sabemos tanto - ¿Cómo podemos no saber la respuesta a esta pregunta tan fastidiosa?
Porque la respuesta (como en el “Harpócrates” de Odilon Redon) no está respondida en el lenguaje de la reproducción sino en el del gesto, el tacto, el olor, la caza. Finalmente la virtud es intransitable – comer y beber es comer y beber - , el palurdo holgazán ara un surco torcido. El Maravilloso Mundo del Conocimiento se ha vuelto una especie de berro. Porque, lxs nativxs no son sólo hoscos, son taciturnxs – rotundamente incomunicativxs.
Vale, gringx, estamos cansadxs de tus apestosos estudios, exámenes y cuestionarios. Hay algunas cosas que se suponía que lxs burócratas no deben saber – y así hay algunas cosas que incluso lxs artistas deberían mantener secretas. Esto no es autocensura ni autoignorancia. Es tacto cósmico. Es nuestro homenaje a lo orgánico, su flujo desigual, sus corrientes que retroceden y sus remolinos, sus pantanos y guaridas. Si el arte es “trabajo” entonces se convertirá en conocimiento y acabará por perder su poder y aun su gusto. Pero si el arte es “juego” entonces a la vez conservará secretos y contará secretos que se mantendrán secretos. Los secretos son para compartir, como todas las secreciones de la Naturaleza.
¿Es malo el conocimiento? Aquí no somos maniquexs de la imagen-del-espejo, contamos por la dialéctica para romper unos cuantos ladrillos. Algún conocimiento es sabiduría – alguno simplemente una excusa para no hacer nada, no desear nada. El mero conocimiento académico, por ejemplo, o la astucia de lxs post-mods nihilistas, se transforma gradualmente en los dominios de los NoMuerto – y lo NoNato. Algún conocimiento respira – algún conocimiento asfixia. Lo que conocemos y cómo lo conocemos tiene que tener una base en la carne – toda la carne, no sólo un cerebro en un frasco de formol. El conocimiento que queremos no es ni utilitario ni “puro” sino celebratorio. Cualquier otra cosa es una danza de la muerte de dato-fantasmas, los “justos llamados” de los medios, el Culto de la Carga de la epistemología del Capitalismo Demasiado Tardío.
Si pudiera escapar de este mal sentimiento por supuesto que lo haría, y te llevaría conmigo. Lo que necesitamos es un plan. ¿Fuga de la cárcel?, ¿un túnel?, ¿una pistola tallada en jabón, una cuchara afilada, una lima en un pastel? ¿una nueva religión?
Déjame ser tu obispo errante. Jugaremos con el silencio y lo haremos nuestro. En cuanto llegue la Primavera. Una roca en la corriente, bifurcando su turbulencia. Visualizala: musgosa, húmeda, verdescente como lluvioso cobre de jade desvanecido, golpeado por un rayo. Un gran sapo como una esmeralda viva, como el Primero de Mayo. La fuerza del Dios, como la fuerza del arco o la lira, está en el doblarse hacia atrás .
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