:: Crítica al Oyente ::
Hablar demasiado y no ser oídx, eso es ya bastante repugnante. Pero conseguir oyentes eso podría ser peor. Lxs oyentes creen que con escuchar basta como si su verdadero deseo fuera oír con las orejas de otrx, ver a través de los ojos de otrx, sentir con la piel de otrx…
El texto (o la emisión) que cambiará la realidad: Rimbaud soñó con esto, y entonces abandonó asqueado. Pero él abrigaba una idea demasiado sutil sobre la magia. La cruda verdad es quizá que los textos sólo pueden cambiar la realidad cuando inspiran a lxs lectorxs a ver y actuar; en vez de a meramente ver. La Escritura hizo esto una vez -pero la Escritura se ha convertido en un ídolo. Ver a través de sus ojos sería poseer (en el sentido del Vudú) una estatua o un cadáver.
La visión, y la literatura de la visión, son demasiado fáciles. La iluminación es fácil. “Es fácil ser un sufí” me dijo una vez un shaykh persa. “Lo difícil es ser humano”. La ilumi-nación política es aún más fácil que la iluminación espiritual -ninguna cambia el mundo, o siquiera el yo. El sufismo y el situacionismo, o el chamanismo y la anarquía las teorías con que he jugado -son sólo eso: teorías, visiones, formas de ver. Significativamente, la “práctica” del sufismo consiste en la repetición de palabras (dhíkr). Ésta acción en si misma es un texto, y nada más que un texto. Y la “praxis” del anarco-situacionismo viene a ser lo mismo: un texto, un eslogan en una pared. Un momento de iluminación. Bueno, no carece totalmente de valor -¿pero después qué será diferente?
Podría gustarnos purgar nuestra radio de cualquier cosa que carezca de al menos la Oportunidad de precipitar esa diferencia. Así como existen libros que han inspirado trascendentales crímenes, nos gustaría transmitir textos que hagan que los oyentes capturen (o al menos traten de atrapar) la felicidad que Dios nos niega. Exhortaciones a secuestrar la realidad. Pero aún más nos gustaría purgar nuestras vidas de todo lo que obstruye o retrasa nuestra puesta en movimiento, no para vender armas y esclavxs en Abisinia, no para ser o ladronxs o maderxs, no para huir del mundo o para gobernarlo, sino para abrirnos a la diferencia.
Comparto con lxs moralistas más reaccionarixs la pretensión de que el arte puede realmente afectar la realidad de esta manera, y desprecio a lxs liberales que dicen que todo arte debería ser permitido porque - después de todo- sólo es arte. Así me he dado a la práctica de aquellas categorías de escritura y radio más odiadas por lxs conservadorxs pornografía y agitprop en la esperanza de armar problemas a mis lectorxs/oyentes y a mi mismo. Pero me acuso de inefectividad, incluso de futilidad. No es bastante lo que ha cambiado. Quizá nada ha cambiado.
La iluminación es todo lo que tenemos, y aun eso hemos tenido que arrancarlo del control de gurus corruptxs e ineptxs intelectuales suicidas. Sobre nuestro arte: ¿qué hemos logrado, aparte de verter nuestra sangre por cl mundo fantasmal de las ideas e imágenes de moda?
La escritura nos ha llevado al mismo margen más allá del cual la escritura puede ser imposible. Cualesquiera textos que pudieran sobrevivir al salto sobre este margen -dentro de cualquier abismo o Abisinia que está más allá- tendrían que ser virtualmente auto-creados -como los milagrosos rollos-Dakini del tesoro oculto del Tíbet o los textos-espíritu de escritura de renacuajo del taoísmo- y absolutamente incandescentes, como los últimos mensajes aullados de una bruja o un hereje ardiendo en la hoguera (para parafrasear a Artaud).
Puedo sentir estos textos temblando justo detrás del velo.
¿Y si nuestro estado de ánimo nos llevase a renunciar tanto a la mera objetividad del arte como a la mera subjetividad de la teoría?, ¿a arriesgar el abismo? ¿Y si nadie nos siguiese? Tanto mejor, quizás -podríamos encontrar nuestros iguales entre lis hiperbóreos. ¿Y si nos volviéramos locxs? Bueno, ése es el riesgo. ¿Y si nos aburriésemos? Ah…
Ya hace algún tiempo pusimos todas nuestras apuestas en la irrupción de lo maravilloso en la vida cotidiana ganamos algunas, entonces perdimos gravemente. El sufismo era desde luego muchísimo más fácil. ¿Lo empeñamos todo, entonces, hasta el último garabato sin valor?, ¿doblamos las apuestas?, ¿hacemos trampas?
Es como si hubiera ángeles en la habitación de al lado, más allá de gruesos muros, -¿discutiendo?, ¿follando? Uno no puede distinguir una sola palabra.
¿Podemos reciclamos en esta fecha tardía para convertirnos. En descubridorxs del tesoro oculto? ¿Y por qué técnica, visto que es precisamente la técnica quien nos ha traicionado? ¿Trastorno de los sentidos, insurrección, piedad, poesía? Saber cómo es un truco barato de saltimbanqui. Pero saber qué podría ser como el auto-conocimiento divino-podría crear ex níhilo.
Finalmente, sin embargo, se hará necesario dejar esta ciudad que inmóvil flota en el aire sobre el borde de un crepúsculo estéril, como Hamelin después de que todxs lxs niñxs fueron apartadxs de ella. Quizá existan otras ciudades, ocupando el mismo tiempo y espacio, pero… diferentes. Y quizá existan junglas donde la mera iluminación esté oculta por la sombra de la luz negra de los jaguares. No tengo ni idea -y estoy aterradx.
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