Lxs Niñxs Salvajes

Critica A: Los 13 Mandamientos del Estado [Hobbes]

Los siguientes mandamientos son, por así decirlo, las bases del liberalismo actual.

Son el testimonio más vivo de los valores de Hobbes, por lo tanto también son los valores del liberalismo aplicados al Estado.

Hobbes decía: “el hombre/la mujer por naturaleza es malo, al guiarse por sus pasiones y no por su razón”, por lo que el Estad, visto por él como una gran familia, es quien debe apaciguar estas pasiones y gobernar la razón de todxs.

Estos mandamientos son la lectura de lo que la modernidad, vista como época, a dejado impregnada en nuestra actual sociedad y su conformación.

Entenderlos es entender como hemos llegado a “vivir” de esta forma. Sin duda, todos estos coinciden con la actualidad, no es solo una rápida revisada al pasado, sino una reflexión conjunta que animará a cuestionar con mayores argumentos al liberalismos y a sus victimas, queriendo además provocar una chispa de sublevación en cada lectora y lector, para quien la vida debiera ser vivida con libertad y no gobernada por nada ni por nadie.

Los 13 Mandamientos del Estado [Hobbes]

I

Los súbditos no pueden cambiar de forma de gobierno, ya que al hacerlo y romper el pacto, producen un estado de guerra.

Lxs mal nombradxs súbditxs, es decir nosotrxs, lxs ciudadanxs al entregar nuestras voluntades a el/la soberanx, que seria el/la representante de nuestras voluntades, no tendríamos cabida dentro de las decisiones gubernamentales y menos podríamos cambiar la forma de gobierno.

De forma exagerada y espectacular se nos presenta la única opción posible fuera de un gobierno: La guerra.

Si como individualidades ajenas a un gobierno creáramos guerra ¿Por qué entonces, son estos mismos gobiernos quienes se preocupan de que las guerras permanezcan, y más aun de identificar constantemente a un/a enemigx común?

II

El poder soberano no puede enajenarse. No es el soberano quien hace el pacto con los súbditos, si no que es entre estos mismos súbditos que se establece el pacto.

Es claro que desde aquel primer pacto, por el que las siguientes generaciones debieron someterse, lxs unicxs involucradxs posibles serian lxs súbditxs. Quienes siendo demasiado débiles, entregaron la única cosa que lxs convertía en individuxs: Su voluntad ¿A quién? A un/a extrañx que las manejara y usara por ellxs.

III

Ningún hombre puede protestar contra la institución de el soberano sin incurrir en injusticia, ya que debe reconocer la voluntad de la mayoría (el protestar pone en juego la seguridad de la mayoría)

Aquel hombre (originalmente es solo hombre y no mujer), que entrego su voluntad a el/la soberanx, no podrá protestar contra la institución (llamada también Estado) que originalmente esta administrando su libertad, si lo hiciese no seria otra cosa que injusticia, ya que la injusticia esta solo bajo las reglas de el/la soberanx y su institución. Además continuamente debe someterse a la voluntad de la mayoría porque como individux no tiene valides frente a la institución, por lo tanto, una vez mas la libertad debe someterse a la voluntad de otrxs y a su seguridad.

IV

Las acciones del soberano no pueden ser en justicia acusadas por los súbditos, no hay injuria posible si se dio poder para actuar.

Entregando nuestra voluntad ¿Qué nos queda? Ver como el/la soberanx la administra y actúa por nosotrxs. Sus actos están justificados por el poder que le hemos otorgado, solo en eso se refugia.

V

Nada de lo que haga el soberano puede ser castigado por el súbdito, en términos representacionales, el soberano actúa en lugar del súbdito.

Pasivamente debemos presenciar como el/la soberanx actúa por nosotrxs, como decide por asuntos netamente nuestros, es decir, un/a extrañx interviene en nuestras vidas. Por muy injusto que nos parezca o malicioso su decisión es ley y nada podemos ya hacer cuando dejamos que gobernara.

VI

El soberano es juez de lo que es necesario para la paz y defensa de sus súbditos. Si el fin del soberano y del Estado es procurar la paz tiene entonces autonomía para decidir los medios para alcanzar ese fin.

Inclusive la misma guerra, “el fin justifica los medios”.

VII

El soberano es libre de decidir las doctrinas a enseñar. Debe decidir cuales son las enseñanzas que desvían y conducen a la paz, que es lo que se les habla a las multitudes y examinar las publicaciones, pues las acciones de los hombres provienen de sus opiniones. “En el buen gobierno de las opiniones radica el buen gobierno de los actos”. La irrupción de una nueva verdad no puede quebrantar la paz, sino reavivar la guerra.

Nuestra libertad, otra vez es sometida por el bienestar del Estado, por su permanencia. Incluso lo que pensamos puede ser corrosivo para la institución, por eso el/la soberanx, docto o no, es quien impone de forma arbitraria, lo que debe enseñarse según su propio criterio. Solo así pensaremos como el/la soberanx quiere.

Cualquier verdad que fuese distinta a la que el/la soberanx profesa no es aceptada y demostraría que la verdad de el/la soberanx no es la única posible y sin duda desestabilizaría la tranquilidad del Estado.

VIII

El derecho a establecer reglas en torno a la propiedad (bienes materiales e intelectuales) de los súbditos.

El/la soberanx tiene pleno derecho a reglamentar nuestros bienes según le parezca. Antes del poder soberano no existía propiedad, por lo tanto todos los bienes eran comunes y podían ser usados por cualquiera, lo que para el/la soberanx no es más que guerra, ya que la posibilidad de ejercer libre derecho sobre cualquier bien originaria conflictos. La propiedad delimita este derecho y, en palabras de el/la soberanx, otorgaría paz.

IX

Derecho de judicatura, es decir, oír y decidir todas las controversias que puedan surgir en lo referente al derecho civil, a la ley natural o a las hechas sin decisión. En una controversia no hay protección de un súbdito contra las injurias de otro.

Con respecto a los problemas mas personales, los de carácter social, los que deberían concernir solo a nosotrxs, el/la soberanx es quien decide también (tribunales de justicia actuales).

X

Hacer la guerra o mantener la paz si así lo estima necesario.

Estamos sujetxs a las decisiones de el/la soberanx. La misma guerra por la que es fundado el Estado y a la cual debería exterminar, puede ser nuevamente integrada, si así lo quiere el/la soberanx.

XI

Escoger a los consejeros y ministros.

Pleno derecho para escoger a sus secuaces, tanto de paz como de guerra.

XII

Premiar y castigar según le parezca conveniente (allí donde no haya una ley previa que especifique como).

Libre albedrío.

XIII

Otorgar honores y jerarquías.

Premios para quienes han aprendido a callar y a servir a el/la soberanx y al Estado.

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:: Un Potlatch Inmediatista ::

I

Cualquier número de gente puede jugar, pero el número debe ser predeterminado. De seis a veinticinco parece adecuado.

II

La estructura básica es un banquete o picnic. Cada jugador/a un plato o botella, etc. En cantidad suficiente para que todo el mundo pueda servirse por lo menos una vez. Los platos pueden estar preparados o terminarse en el sitio, pero nada debería comprarse ya preparado (excepto vino y cerveza, aunque idealmente estos podrían ser caseros). Cuanto mas elaborados sean los platos mejor. Intenta ser memorable. El menú no tiene porque dejarse a la sorpresa (aunque ésta es una opción) - algunos grupos pueden querer coordinar sus esfuerzos para evitar duplicaciones o disputas. Quizás el banquete podría tener un tema y cada jugador/a podría ser responsable de un plato dado (aperitivos, sopa, pescados, verduras, carne, ensalada, postres, helados, quesos, etc.). Sugerencias de temas: Gastrosofía de Fourier, Surrealismo, Nativo Americano, Negro y Rojo (toda la comida negra o roja en honor de la anarquía), etc.

III

El banquete debería llevarse a cabo con un cierto grado de formalidad: brindis, por ejemplo. ¿Tal vez “vestirse para cenar” de alguna forma? (Imagina por ejemplo que el tema del banquete fuese “Surrealismo”; el concepto “vestirse para cenar” toma un cierto significado). La música en directo en el banquete estaría bien, si algunxs jugadorxs se sintieran satisfechxs con tocar para lxs otrxs como su “regalo”, y comer más tarde. (La música grabada no es apropiada).

IV

El propósito del potlatch es por supuesto dar regalos. Cada jugador/a debería llegar con uno o más regalos y marcharse con uno o más regalos diferentes. Esto podría lograrse de varias maneras: (a) Cada jugador/a lleva un regalo y lo pasa a la persona sentada a su lado en la mesa (o algún arreglo similar); (b) Todo el mundo lleva regalos para todxs lxs demás invitadxs. La elección puede depender del número de jugadorxs, siendo (a) mejor para grupos grandes y (b) para reuniones más pequeñas. Por ejemplo, si estoy jugando con otras cinco personas, ¿llevo (digamos) cinco corbatas pintadas a mano, o cinco regalos totalmente diferentes? ¿Y los regalos se darán específicamente a ciertas personas (en tal caso deberían ser creados para ajustarse a la personalidad de el/la receptor/a), o ¿Se distribuirán por sorteo?

V

Los regalos deben ser hechos por lxs jugadorxs, no prefabricados. Esto es vital. Elementos premanufacturados pueden intervenir en la confección de los regalos, pero cada regalo debe ser una obra de arte individual por si mismo. Si por ejemplo llevo cinco corbatas pintadas a manos, yo mismo debo pintar cada una de ellas, sea con distintos dibujos o con el mismo, aunque se me puede permitir comprar (o expropiar) corbatas manufacturadas para trabajar sobre ellas.

VI

Los regalos no tienen por qué se objetos físicos. El regalo de un/a jugador/a podría ser música en vivo durante la cena, el de otrx podría ser una actuación. Sin embargo, habría que recordar que en los potlatch amerindios se espera que los regalos fueran soberbios y aún ruinosos para quienes los daban. En mi opinión, lo mejor son los objetos físicos y deberían ser tan buenos como sea posible – no necesariamente costosos de hacer, pero realmente impresionantes. Los potlatch tradicionales conllevaban la obtención de prestigio. Lxs jugadorxs deberían sentir un espíritu competitivo al dar, una determinación de hacer regalos de verdadero esplendor. Los grupos pueden desear establecer reglas de antemano sobre esto – Algunxs pueden querer insistir en objetos físicos, en cuyo caso la música o las actuaciones serían simplemente actos extras de generosidad, pero hors de potlatch, por así decir.

VII

Nuestro potlatch, sin embargo, es no-tradicional en el sentido de que, teóricamente, todxs lxs jugadorxs ganan – todo el mundo da y recibe por igual. No se niega sin embargo que un/a jugador/a aburridx o tacañx perderá prestigio mientras que un/a jugador/a imaginativx y/o generosx ganará “nombre”. En un potlatch verdaderamente exitoso cada jugador/a será igualmente generosx de forma que todxs lxs jugadorxs quedarán igualmente satisfechxs. La incertidumbre del resultado añade un gusto de aleatoriedad al evento.

VIII

El/la anfitrión/a, que proporciona el lugar, tendrá desde luego problemas y gastos extras, así que un potlatch ideal debería ser parte de una serie en la que cada jugador/a hace de anfitrión/a cuando le llega el turno. En este caso otra competición por el prestigio recorrería el curso de la serie: -¿Quién ofrecerá la hospitalidad más memorable? Algunos grupos pueden querer establecer reglas limitando los deberes de el/la anfitrión/a, mientras que otrxs pueden desear que lxs anfitrionxs tiren la casa por la ventana; sin embargo, en este caso debería haber realmente una serie completa de eventos, para que nadie pueda sentirse engañadx o superior en relación con lxs otrxs jugadorxs. Pero en algunas áreas y para algunos grupos la serie entera pueda simplemente no ser factible. En Nueva Cork, por ejemplo, no todo el mundo tiene espacio suficiente para albergar siquiera una pequeña fiesta. En este caso lxs anfitrionxs ganarán inevitablemente algo de prestigio. ¿Y por que no?.

IX

Los regalos no deberían ser “útiles”. Deberían ser atractivos para los sentidos. Algunos grupos pueden preferir obras de arte, a otrxs pueden gustarles conservas o salsas caseras, u oro, incienso y mirra, o incluso actos sexuales. Deberían acordarse algunas reglas básicas. No debería haber ninguna mediación en el regalo – nada de cintas de video, grabaciones en cinta, materia impresa, etc. Todos los regalos deberían estar presentes en la “ceremonia” del potlatch – así que nada de entradas para otros actos, promesas o posposiciones. Recuerda el objetivo del juego, así como su regla más básica, es evitar toda mediación e incluso representación – estar presentes, dar presentes.

- Potlatch: celebración de los nativos americanos de la costa oeste canadiense, consistente en ver quién es capaz de regalar mayor riqueza. El que más regalaba era el que conseguía más prestigio. El concepto sería recuperado por los situacionistas en los años 60, y daría nombre a una de sus revistas.

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:: Silencio ::

El problema no es que se haya revelado demasiado, sino que toda revelación encuentra su patrocinador, su Oficial-en-jefe, su pretenciosa revista mensual, sus Judas clónicos y gente de repuesto.

No puedes ponerte malx por demasiado conocimiento – pero podemos sufrir por la virtualización del conocimiento, su alineación de nosotrxs y su sustitución por un/a extrañx y aburridx niñx cambiadx o simulacro – los mismos “datos”, sí, pero ahora muertxs.- como las verduras de los supermercados; sin “aura”.

Nuestro malestar (1 de enero, 1992) surge de esto: oímos no el lenguaje, sino el eco, o más bien la reproducción ad infinitud del lenguaje, su reflejo sobre una serie - de – reflejos de sí mismos, aún más autoreferencial y corrompida. Las vertiginosas perspectivas de este paisaje de datos de Realidad Virtual nos dan náuseas porque no contienen espacios ocultos, ni opacidades privilegiadas.

Acceso infinito al conocimiento que simplemente no logra interactuar con el cuerpo o la imaginación – de hecho la idea maniquea del pensamiento sin carne ni alma – los medios/política modernos como la pura acción mental gnóstica, las meditaciones anestésicas de Arqueones y Eones, suicidio de lxs Elegidxs…

Lo orgánico es dado al secreto – secreta secreción como savia. Lo inorgánico es una democracia demoníaca – todo igual, pero igualmente sin valor. No hay regalos, sólo mercancías. Lxs maniquexs inventaron la usura. El conocimiento puede actuar como una especie de veneno, como señaló Nietzsche.

Dentro de lo orgánico (“Naturaleza”, “vida cotidiana”) está incrustado una especie de silencio que no es solo mudez, una opacidad que no es mera ignorancia, un secreto que es también una afirmación, un tacto que sabe cómo actuar, cómo cambiar las cosas, cómo respirar en ellas.

No es una “nube de desconocimiento”, no es “misticismo”, no tenemos ningún deseo de llevarnos otra vez a esa triste y oscurantista excusa para el fascismo; no obstante, podríamos invocar una especie de sentido taoísta de “talidad-de-las-cosas” – “una flor no habla”, y ciertamente no son los genitales los que nos dotan de logos. (Pensándolo bien, quizá esto no sea del todo cierto; después de todo, el mito nos ofrece el arquetipo de Príapo, un pene parlante.) Un oculista preguntaría cómo “trabajar” este silencio; pero nosotrxs preferiríamos preguntar cómo tocarlo, como músico, o como el juguetón chico de Heráclito.

Un mal sentimiento en el que todos los días son el mismo. ¿Cuándo van a aparecer unos pocos grumos en este tiempo liso? Es duro creer en el retorno del Carnaval, de las Saturnalia. Quizás el tiempo se ha detenido aquí en la Plenitud, aquí en el gnóstico mundo de sueños donde nuestros cuerpos se están pudriendo pero nuestras “mentes” están cargadas en la eternidad. Sabemos tanto - ¿Cómo podemos no saber la respuesta a esta pregunta tan fastidiosa?

Porque la respuesta (como en el “Harpócrates” de Odilon Redon) no está respondida en el lenguaje de la reproducción sino en el del gesto, el tacto, el olor, la caza. Finalmente la virtud es intransitable – comer y beber es comer y beber - , el palurdo holgazán ara un surco torcido. El Maravilloso Mundo del Conocimiento se ha vuelto una especie de berro. Porque, lxs nativxs no son sólo hoscos, son taciturnxs – rotundamente incomunicativxs.

Vale, gringx, estamos cansadxs de tus apestosos estudios, exámenes y cuestionarios. Hay algunas cosas que se suponía que lxs burócratas no deben saber – y así hay algunas cosas que incluso lxs artistas deberían mantener secretas. Esto no es autocensura ni autoignorancia. Es tacto cósmico. Es nuestro homenaje a lo orgánico, su flujo desigual, sus corrientes que retroceden y sus remolinos, sus pantanos y guaridas. Si el arte es “trabajo” entonces se convertirá en conocimiento y acabará por perder su poder y aun su gusto. Pero si el arte es “juego” entonces a la vez conservará secretos y contará secretos que se mantendrán secretos. Los secretos son para compartir, como todas las secreciones de la Naturaleza.

¿Es malo el conocimiento? Aquí no somos maniquexs de la imagen-del-espejo, contamos por la dialéctica para romper unos cuantos ladrillos. Algún conocimiento es sabiduría – alguno simplemente una excusa para no hacer nada, no desear nada. El mero conocimiento académico, por ejemplo, o la astucia de lxs post-mods nihilistas, se transforma gradualmente en los dominios de los NoMuerto – y lo NoNato. Algún conocimiento respira – algún conocimiento asfixia. Lo que conocemos y cómo lo conocemos tiene que tener una base en la carne – toda la carne, no sólo un cerebro en un frasco de formol. El conocimiento que queremos no es ni utilitario ni “puro” sino celebratorio. Cualquier otra cosa es una danza de la muerte de dato-fantasmas, los “justos llamados” de los medios, el Culto de la Carga de la epistemología del Capitalismo Demasiado Tardío.

Si pudiera escapar de este mal sentimiento por supuesto que lo haría, y te llevaría conmigo. Lo que necesitamos es un plan. ¿Fuga de la cárcel?, ¿un túnel?, ¿una pistola tallada en jabón, una cuchara afilada, una lima en un pastel? ¿una nueva religión?

Déjame ser tu obispo errante. Jugaremos con el silencio y lo haremos nuestro. En cuanto llegue la Primavera. Una roca en la corriente, bifurcando su turbulencia. Visualizala: musgosa, húmeda, verdescente como lluvioso cobre de jade desvanecido, golpeado por un rayo. Un gran sapo como una esmeralda viva, como el Primero de Mayo. La fuerza del Dios, como la fuerza del arco o la lira, está en el doblarse hacia atrás .

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:: Crítica al Oyente ::

Hablar demasiado y no ser oídx, eso es ya bastante repugnante. Pero conseguir oyentes eso podría ser peor. Lxs oyentes creen que con escuchar basta  como si su verdadero deseo fuera oír con las orejas de otrx, ver a través de los ojos de otrx, sentir con la piel de otrx…

El texto (o la emisión) que cambiará la realidad: Rimbaud soñó con esto, y entonces abandonó asqueado. Pero él abrigaba una idea demasiado sutil sobre la magia. La cruda verdad es quizá que los textos sólo pueden cambiar la realidad cuando inspiran a lxs lectorxs a ver y actuar; en vez de a meramente ver. La Escritura hizo esto una vez -pero la Escritura se ha convertido en un ídolo. Ver a través de sus ojos sería poseer (en el sentido del Vudú) una estatua o un cadáver.

La visión, y la literatura de la visión, son demasiado fáciles. La iluminación es fácil. “Es fácil ser un sufí” me dijo una vez un shaykh persa. “Lo difícil es ser humano”. La ilumi-nación política es aún más fácil que la iluminación espiritual -ninguna cambia el mundo, o siquiera el yo. El sufismo y el situacionismo, o el chamanismo y la anarquía  las teorías con que he jugado -son sólo eso: teorías, visiones, formas de ver. Significativamente, la “práctica” del sufismo consiste en la repetición de palabras (dhíkr). Ésta acción en si misma es un texto, y nada más que un texto. Y la “praxis” del anarco-situacionismo viene a ser lo mismo: un texto, un eslogan en una pared. Un momento de iluminación. Bueno, no carece totalmente de valor -¿pero después qué será diferente?

Podría gustarnos purgar nuestra radio de cualquier cosa que carezca de al menos la Oportunidad de precipitar esa diferencia. Así como existen libros que han inspirado trascendentales crímenes, nos gustaría transmitir textos que hagan que los oyentes capturen (o al menos traten de atrapar) la felicidad que Dios nos niega. Exhortaciones a secuestrar la realidad. Pero aún más nos gustaría purgar nuestras vidas de todo lo que obstruye o retrasa nuestra puesta en movimiento, no para vender armas y esclavxs en Abisinia, no para ser o ladronxs o maderxs, no para huir del mundo o para gobernarlo, sino para abrirnos a la diferencia.

Comparto con lxs moralistas más reaccionarixs la pretensión de que el arte puede realmente afectar la realidad de esta manera, y desprecio a lxs liberales que dicen que todo arte debería ser permitido porque - después de todo- sólo es arte. Así me he dado a la práctica de aquellas categorías de escritura y radio más odiadas por lxs conservadorxs   pornografía y agitprop en la esperanza de armar problemas a mis lectorxs/oyentes y a mi mismo. Pero me acuso de inefectividad, incluso de futilidad. No es bastante lo que ha cambiado. Quizá nada ha cambiado.

La iluminación es todo lo que tenemos, y aun eso hemos tenido que arrancarlo del control de gurus corruptxs e ineptxs intelectuales suicidas. Sobre nuestro arte: ¿qué hemos logrado, aparte de verter nuestra sangre por cl mundo fantasmal de las ideas e imágenes de moda?

La escritura nos ha llevado al mismo margen más allá del cual la escritura puede ser imposible. Cualesquiera textos que pudieran sobrevivir al salto sobre este margen -dentro de cualquier abismo o Abisinia que está más allá- tendrían que ser virtualmente auto-creados -como los milagrosos rollos-Dakini del tesoro oculto del Tíbet o los textos-espíritu de escritura de renacuajo del taoísmo- y absolutamente incandescentes, como los últimos mensajes aullados de una bruja o un hereje ardiendo en la hoguera (para parafrasear a Artaud).

Puedo sentir estos textos temblando justo detrás del velo.

¿Y si nuestro estado de ánimo nos llevase a renunciar tanto a la mera objetividad del arte como a la mera subjetividad de la teoría?, ¿a arriesgar el abismo? ¿Y si nadie nos siguiese? Tanto mejor, quizás -podríamos encontrar nuestros iguales entre lis hiperbóreos. ¿Y si nos volviéramos locxs? Bueno, ése es el riesgo. ¿Y si nos aburriésemos? Ah…

Ya hace algún tiempo pusimos todas nuestras apuestas en la irrupción de lo maravilloso en la vida cotidiana ganamos algunas, entonces perdimos gravemente. El sufismo era desde luego muchísimo más fácil. ¿Lo empeñamos todo, entonces, hasta el último garabato sin valor?, ¿doblamos las apuestas?, ¿hacemos trampas?

Es como si hubiera ángeles en la habitación de al lado, más allá de gruesos muros, -¿discutiendo?, ¿follando? Uno no puede distinguir una sola palabra.

¿Podemos reciclamos en esta fecha tardía para convertirnos. En descubridorxs del tesoro oculto? ¿Y por qué técnica, visto que es precisamente la técnica quien nos ha traicionado? ¿Trastorno de los sentidos, insurrección, piedad, poesía? Saber cómo es un truco barato de saltimbanqui. Pero saber qué podría ser como el auto-conocimiento divino-podría crear ex níhilo.

Finalmente, sin embargo, se hará necesario dejar esta ciudad que inmóvil flota en el aire sobre el borde de un crepúsculo estéril, como Hamelin después de que todxs lxs niñxs fueron apartadxs de ella. Quizá existan otras ciudades, ocupando el mismo tiempo y espacio, pero… diferentes. Y quizá existan junglas donde la mera iluminación esté oculta por la sombra de la luz negra de los jaguares. No tengo ni idea -y estoy aterradx.

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Contra el Transantiago.-

No es novedad mirar a la gente y ver verdaderos robots sin alma caminando apuradísimos pero sin ninguna dirección y es que la vida no le sonríe a nadie, a la mente se nos viene millones de preocupaciones… l@s niñ@s, los estudios, el colegio, la comida y lo único que deseamos es tener tele transportación y llegar luego a donde sea, pero en vez de esto tenemos teles en el transantiago, un nuevo hipnotizador para olvidar lo incómod@ que voy y es que aunque nadie crea en algún cambio, la rabia y el descontento que tod@s tuvimos hace un año y medio hoy se ha transformado en sumisión y resignación… y volvemos a respirar hondo, volteamos la cabeza y miramos los “chistosos” videos que dan en el tele-metro.

¿Y cuál es la ganancia de todo esto? ¿Molestar porque si? ¿Ganar votos para las próximas elecciones? ¿Mejorar la calidad de transporte? Y si hubiese sido así… ¿Por qué no se retractaron de la propuesta al ver el rechazo de l@s mism@s usuari@s?

Algo más había entre manos…

Ahora, si nos ponemos a sacar cuentas y pensamos que el sueldo mínimo es de 159.000 pesos y que al mes una familia ahorrativa gasta:

$7.000 en el agua

$15.000 en la luz

$10.000 en el gas

$15.000 en el teléfono

$130.000 en la comida

$100.000 en el dividendo o arriendo

Terminaríamos debiéndoles al sistema un total de $118.000 pesos, sin contar el gran robo del transantiago y demás mermas. ¿Y est@s conchasdesumadres quieren que además paguemos por ir apretad@s como sardinas? Y mas encima ¿Quieren que les cuidemos su transporte público?

Lo peor es que la detestable situación se repite día tras día y es que tod@s tenemos historias de metro o micro para contar (casi nunca buenas) ¿Y qué podemos hacer? Si hasta la abuelita que no mata ni una mosca a sentido ganas de tirar a los rieles del metro al guardia…

No, no se trata de ser inadaptad@ o resentid@ (como te lo quieren hacer creer) se trata de que a nadie le gusta ser humillad@ y a gente como usted o como yo (al pueblo) nos ven la cara de imbéciles todos los días, porque el que roba no es el lolo que se pasa en el metro y lo echan a patadas los guardias, el delincuente no es el que raya las micros, l@s desconsiderad@s no son los que se sientan en el suelo, el único maricón es el sistema que nos mata día a día y hace que nuestras necesidades sean la peor película de terror. Quizás sea hora de decir no a tanta injusticia, decir no a las alzas, no a las multas, no a sus normas de “buena convivencia” y empezar a recuperar nuestra dignidad no creyendo en ningún político que en su vida se ha subido a una micro en horario punta, creer más en nosotrxs, solidarizar con lxs nuestrxs, con el/la que puede ser tu vecinx o pariente, ayudar a aquellxs que tratan de sobrevivir (no pagando o reclamando por lo justo) y no hacer como si no existieran, como si su realidad fuese tan ajena a la nuestra o peor.

¡Basta de seguir aguantando! Si la cabra se pasa, pásate con ella ¡Basta de sapiar a l@s que se pasan! Como tú, a ell@s tampoco les alcanza, sólo que ell@s tienen el valor de saltar el torniquete cuando el guardia anda paviando. No margines ¡Únete!

NO PAGUES, NO TE QUEDES CALLADA, NO RESPETES SUS REGLAS ABSURDAS, NIEGATE A POSIBLES MULTAS.

SI EL TRANSANTIAGO ES DE TODOS, NO TENEMOS PORQUE DEJAR QUE UNAS POCOS SE LLENEN LOS BOLSILLOS CON EL.

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Caos.- Hakim Bey

Los Pasquines del Anarquismo

Ontologico.- Hakim Bey

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PREFACIO PARALELO

Di casualmente con TAZ mientras rebuscaba en los contenidos de una caja que mi amiga Victoria me había pedido que le guardara cuando volvió a su casa en Sevilla. Buscando algo que leer lo escogí entre otras cosas porque lo había visto migrar por su estudio, junto al cenicero un día, junto a la ventana otro. El libro deambulaba por el apartamento casi tanto como la guía telefónica, así es que algo debía tener para mantener el interés.

Así llegó mi primera dosis de TAZ con una mezcla de frases impresas, las anotaciones en español de Victoria y mis propias divagaciones dando forma a un palimpsesto transgénico tan copioso que disparó los vectores de mis sinapsis para hacerlos saltar en todas direcciones a la vez. Me tocó con una disrupción sintética, provocando una ensoñación momentánea que ya lleva durando varios años.

“Cómo caracterizar un texto que “no es enciclopédico sino de tiro disperso” y que contiene un extenso registro de conocimiento histórico y esotérico que conduce al lector a través de una “psicotopografía” sin límites de utopías piratas, ciberespacio y olvidadas repúblicas habitadas por una igualmente diversa población de herejes y paganos tales como Ranters, Taoístas del Turbante Amarillo, “hackers de realidades” y futurlibertarios?

Aunque TAZ puede ser “mejor entendido en la acción”, lanza destellos exploratorios que iluminan pasajes que nos recuperan del aburrimiento al abrir el mar de posibilidades contenidas en la vida cotidiana. Si uno ha de recoger algo del ensamblaje de “rompenubes estéticos” de Bey, no es tanto una guía a seguir sino aquello que expone las “grietas en el monolito” de las que podemos beber una bocanada de aire fresco y ganar un respiro de la garra con la que el “Estado terminal” nos atenaza.

Y así, debo ya dejarlo aquí no sea que diluya los alucinogemas que siguen en parafraseo sinóptico. Mi otro recurso sólo puede estar en continuar ensamblando la colección de pasajes que caracterizan el texto de Bey en sus propias palabras. Estos, sin embargo, se han acumulado rápidamente en una colección tan vasta que el prefacio (ya borrado) ha llegado a ser tan grande como el libro mismo.

Y por tanto, te dejo con el texto que sigue, un mapa sin localizaciones, del que tú, querido lector, eres el autor. Kiki Braga, 1996. Prefacio Paralelo.

En las inmortales palabras del texto mas ampliamente copiado del mundo: “Besa a alguien que quieras cuando recibas esto y haz magia. Esto te ha sido enviado para tu buena suerte. No mandes dinero. “; esto funciona de verdad!”

Kirby Gookin, 1996.

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Caos

Los pasquines del anarquismo ontológico
(Dedicados a  Ustad Mahmud Ali Abd al Khabir)

Caos

Caos  nunca  murio.   Bloque primordial  sin esculpir,  único  excelentísimo  monstruo, inerte  y espontáneo, más ultravioleta que  ninguna ideología  (como las sombras antes de Babilonia), la  homogénea unidad original  del ser todavía irradia serena como los negros pendones de los Asesinos, perpetua y azarosamente ebria.

Caos precede a todo principio de orden y entropía, no es ni Dios ni  gusano, sus  deseos insensatos abarcan y definen toda posible coreografía,  todo  éter  y  flogisto sin  sentido:  sus  máscaras son cristalizaciones de su propia  falta de rostro,   como   las   nubes.

Todo en  la naturaleza es perfectamente  real incluyendo la conciencia, no hay absolutamente nada de lo que preocuparse.  No sólo se han roto  las cadenas de la  Ley, es que nunca  existieron; los demonios nunca guardaron las estrellas, el Imperio jamás se fundó, a Eros nunca le creció la barba.

No,  escucha, lo  que ocurrió  fue esto:  te mintieron,  te vendieron ideas  sobre el bien  y el mal,  te hicieron desconfiar  de tu cuerpo  y  te avergonzaron  de  tu  profesión  del caos,  se  inventaron palabras  de  asco  por  tu  amor  molecular,  te  mesmerizaron  con  su indiferencia, te aburrieron con la  civilización y con todas sus roñosas emociones.

No hay devenir, ni revolución,  ni lucha, ni sendero; tú ya eres el  monarca de tu propia  piel; tu inviolable libertad  sólo espera completarse  en el  amor  de  otros monarcas:  una  política del  sueño, urgente como  el azul  del cielo.

Despojarse de  todos los derechos  y dudas ilusorias  de la historia exige la economía de una  legendaria edad de piedra; chamanes y no curas,  bardos y no  señores, cazadores no policías,  recolectores de pereza  paleolítica, dulces  como la  sangre, van  desnudos como un signo o pintados  como pájaros,  en  equilibrio  sobre la  ola  de la  presencia explícita, sobre el ahora y siempre sin relojes.

Los agentes del caos dirigen candentes miradas a cualquiera que  sea  capaz  de  atestiguar  su condición,  su  fiebre  de  lux  et voluptas.  Sólo  estoy despierto en lo  que amo y deseo  hasta el punto del terror;  todo lo demás  no es sino mobiliario  amortajado, anestesia cotidiana, cagadas  mentales, aburrimiento  subreptil de  los regímenes totalitarios, censura banal y dolor inútil.

Los  Avatares del  caos  hacen  de  espías,  saboteadores  criminales del amour fou, ni altruistas ni egoístas, accesibles como niños, con los modales  de los bárbaros, excoriados de obsesiones,  en el paro, sensualmente perturbados,  ángeles-lobo, espejos de  contemplación, ojos como  flores,  piratas de  todo  signo  y  sentido.

Y aquí  estamos arrastrándonos  por las  grietas entre  las paredes  de la  iglesia estado  escuela y  fábrica, todos  los monolitos paranoicos.  Separados  de la tribu  por una nostalgia  feraz escarbamos túneles tras las palabras perdidas, las bombas imaginarias.

La última acción posible es la que define la propia percepción, un cordón de oro invisible nos conecta: baile ilegal en los pasillos del juzgado. Si hubiera de besarte aquí lo llamarían un acto de terrorismo; así es que llevémonos las pistolas a la cama y despertemos a la ciudad a medianoche como bandidos borrachos celebrando con andanadas, el mensaje del sabor del caos.

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Terrorismo poético

Bailes  inverosimiles  en  cajeros  automáticos  nocturnos.   Despliegues pirotécnicos  ilegales. Land art,  obras  terrestres  como  extraños artefactos alienígenas desperdigados por  los parques naturales.  Allana moradas  pero  en  vez  de robar,  deja  objetos  poético-terroristas.  Secuestra a alguien y hazlos felices.

Elige a alguien al azar y  convéncele de ser el heredero de una  inmensa, inútil  y  asombrosa fortuna  -digamos  5000 hectáreas  de Antártida, o un viejo elefante de circo,  o un orfanato en Bombay, o una colección  de  manuscritos alquímicos-.   Al  final  terminará por  darse cuenta de que  por unos momentos ha creído en  algo extraordinario, y se verá quizás conducido  a buscar como resultado una forma  más intensa de existencia.  Instala placas conmemorativas de latón en lugares (públicos o privados) en los que has experimentado una revelación o has tenido una experiencia sexual particularmente gratificante, etc.

Ve desnudo como un signo.

Convoca una huelga  en tu escuela o lugar  de trabajo sobre las bases de  que no satisfacen tus necesidades de  indolencia y belleza espiritual.

El  arte del  graffiti prestó  cierta gracia  a los  laidos subterráneos  del metro  y  a  los rígidos  monumentos  públicos; el  TP también puede ser  creado para lugares públicos:  poemas garabateados en los  lavabos del  juzgado, pequeños  fetiches abandonados  en parques  y restaurantes, arte en fotocopias bajo  el limpiaparabrisas de los coches aparcados, Consignas  en Grandes Caracteres  pegadas por las  paredes de los patios de recreo, cartas anónimas enviadas a destinatarios conocidos o al  azar  (fraude postal),  retransmisiones  piratas  de radio,  cemento fresco…

La reacción o el choque estético provocados por el TP en la audiencia han de ser al menos  tan intensos como la agitación propia del terror -asco  penetrante, excitación sexual, asombro  supersticioso, angustia dadaesca, una ruptura intuitiva repentina- no importa si  el TP va dirigido a una sola o a muchas personas, no importa si va “firmado” o es anónimo, si no transforma la vida  de alguien (aparte de la del artista) es que no funciona.

El TP es un  acto en un Teatro de la  Crueldad que no tiene ni escenario,  ni filas  de asientos, ni  localidades, ni  paredes.  Con objeto  de   que  funcione  en   absoluto,  el  TP   debe  desvincularse categóricamente  de toda  estructura  convencional del  consumo de  arte (galerías,  publicaciones, media).   Incluso las  tácticas de  guerrilla situacionistas  de teatro  callejero resultan  ya demasiado  conocidas y previsibles.

Una seducción exquisita -conducida no sólo por  la causa de la  mutua satisfacción  sino también  como acto  consciente en  una vida deliberadamente bella- puede  ser el TP definitivo.  El  terrorista P se comporta  como un  estafador  cuyo  objetivo no  es  el  dinero sino  el CAMBIO.

No hagas TP para otros artistas, hazlo para gente que no repare (al menos por  un momento) en que  lo que has hecho es  arte.  Evita las categorías artísticas  reconocibles, evita la  política, no te  quedes a discutir, no  seas sentimental;  se implacable, arriésgate,  practica el vandalismo sólo  en lo  que ha de ser desfigurado,  haz algo  que los niños puedan recordar toda la vida  -pero no seas espontáneo a menos que la musa del TP te posea-.

Vístete.  Deja  un nombre falso.  Se  legendario.  El mejor TP está contra la ley, pero que  no te pillen.  Arte como crimen; crimen como arte.

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Amour fou


El amor  fou no  es democracia  social, no  es un  parlamento de  dos.  Las actas de sus reuniones secretas tratan de significados demasiado enormes aunque demasiado precisos para la prosa. Ni esto, ni aquello -su libro de emblemas tiembla en tus manos-.Naturalmente  se  caga en  los  maestros  de escuela y la policía, pero se burla de ideólogos y liberacionistas también -no es una habitación limpia  y bien  iluminada-.  Un charlatán  topológico proyectó sus pasillos  y parques  abandonados, su  decoración emboscada  de negro luminoso y rojo maníaco membranoso.

Cada uno  de nosotros es dueño  de la mitad del  mapa; como dos potentados del renacimiento definimos  una nueva cultura con nuestra mezcla anatema de cuerpos, con nuestra emulsión de fluidos -las junturas imaginarias de nuestra ciudad estado se desdibujan en nuestro sudor-.

El  anarquismo   ontológico  nunca  volvió  de   su  última excursión de pesca.   Mientras nadie se chive al FBI,  a CAOS le importa poco el futuro  de nuestra civilización.  El amour fou  sólo se cría por accidente -su  objetivo principal  es la ingestión  de la  galaxia.  Una conspiración para la transmutación.

Su único interés por la Familia reside en la posibilidad de incesto  (”;Críatelos  tú!” “l;Cada  humano un faraón!”) -l;Oh mi  más sincera lectora, mi  semejante, mi hermana!- y en la  masturbación de un niño descubre oculta  (como en la pelota de una  flor de papel japonesa) la imagen del desmoronamiento del Estado.

Las palabras pertenecen al que  las usa sólo hasta que otro las vuelve a robar.  Los surrealistas se desgraciaron al vender el amour fou  a   la  máquina  fantasma   de  la  abstracción; buscaron   en  la inconsciencia, y en esto siguieron a  de Sade (que sólo quiso “libertad” para que adultos blancos destriparan a mujeres y niños).

El amour fou está saturado  de su propia estética, se colma hasta los propios bordes con las  trayectorias de sus gestos, marcha con relojes  de  ángeles,  no  es  el destino  oportuno  para  comisarios  y tenderos.  Su  ego se evapora en  la mutabilidad del deseo,  su espíritu comunal se marchita en el egoísmo de la obsesión.

El  amour fou  implica  una sexualidad  no ordinaria en  la medida en que  la brujería exige una conciencia  no ordinaria.  El mundo anglosajón post-protestante canaliza toda su sensualidad reprimida hacia la publicidad y  se escinde en turbas  enfrentadas: mojigatos histéricos contra clones promiscuos y antiguos ex-solteros.  El AF no quiere unirse al ejército de nadie, no toma parte  en las guerras de género, se aburre con la igualdad de oportunidades en  el empleo (de hecho rehusa trabajar para vivir), no  se queja, no da explicaciones, nunca  vota y nunca paga impuestos.

Al AF  le gustaría ver  gestar y  nacer a cada  bastardo; el AF prospera con ardides antientrópicos; al AF  le encanta que lo acosen los niños; el AF es mejor que una oración, mejor que la sinsemilla; el AF lleva la luna y  las palmeras allá por  donde va.  El AF admira  el tropicalismo, el sabotaje, el break dance, a Layla y Majnum,  el olor de la pólvora y del esperma.

El AF es siempre ilegal, ya vaya disfrazado de matrimonio o de tropa  de boyscouts; siempre borracho,  ya en  el vino  de sus  propias secreciones o en  el humo de sus propias virtudes  polimorfas.  No es el trastorno de los sentidos sino más bien su apoteosis -no el resultado de la libertad  sino su  precondición-.  Lux et voluptas.

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